25 julio 2009

La Vez Que Me Enamore De Un Chico.....



Acomodando algunas cosas en el fondo de un cajón de mi escritorio me encontré con algo que me hizo recordar..... Algo que por mucho tiempo intente olvidar…

La primera vez que me enamore de un chico, tengo que reconocer que no fue amor a primera vista; no, no estaba confundida, que mi corazón siempre ha sido lencho, pero este chico era diferente, era especial; aunque me tomo tiempo descubrirlo, cuando menos lo pensé mi corazón ya era suyo.

El día que nos presentaron no simpatizamos nada, su comportamiento fue grosero y muy poco cortes, en realidad no me tomo por sorpresa, solía ser así con todos los demás, con los dias nuestra relación no lograba mejorar sino todo lo contrario empeoraba, logrando con ello hacerme el trabajo más difícil y los días más pesados.

Era complicado llevárnos bien, entre otras cosas la diferencia de edad se anteponía, Yo 24 y El 5; pero la barrera más densa que teníamos que derrumbar era... Yo medico, El paciente.

Jorge ocupaba una cama en el piso de pediatría, para él los hospitales eran algo cotidiano, tenía más de un año entrando y saliendo de ellos; y a pesar de ello no lograba conectar con nadie del personal, escupía y golpeaba a las enfermeras cada que tenia oportunidad, se arrancaba las sondas y la vía de la venoclisis; ni que decir de las palabrotas que algunas veces salían de su boca cuando tocaba tomarle una muestra de sangre, nadie lograba entenderle, siempre era lo mismo, todos los médicos intentaban hacerse de su amistad, pero al tercer o cuarto rechazo lo seguían tratando con igual indiferencia.

Su cama estaba en mi lista de pendientes, junto con la de 10 o 15 niños más, las mañanas eran particularmente difíciles para él, tomarle la muestra de sangre cada día resultaba más complicado; hasta que se me ocurrió ofrecerle un trato, (propuesta de la cual terminaría por arrepentirme después rolleyes) si él se dejaba pinchar por mí, yo dejaría que él me pinchara a mí, (ayudado por una enfermera) y así lo hicimos, por primera vez no pataleo, no grito, no mordió a nadie, se mantuvo tan quieto, que parecía otro niño; ese fue el momento que marco el comienzo de nuestra relación.

Pasamos del odio a ser los mejores amigos y cómplices, todas las mañanas sin falta antes de iniciar mi pase de visita, dedicábamos diez minutos a un torneo de canicas, lo que más le gustaba es que a diferencia de su padre yo no lo dejaba ganar; siempre que no estaba sacando el trabajo, era fácil dar conmigo, todos sabían que me podrían encontrar jugando o hablando de canicas con él.mrgreen

Las semanas pasaron y su estado de salud comenzó a deteriorarse. Jorge tenía un tumor inoperable en una parte del cerebro, movía poco su cuerpo, dejo de hablar y estaba perdiendo la capacidad de deglutir, y sin embargo jamás podre olvidar como siempre me regalaba una sonrisa cada vez que me miraba aparecer por su habitación. Nuestras charlas sobre las canicas, sus colores y sobre cuales servían mejor de “tirito” terminaron siendo un monologo del que él solo podía ser testigo.

La última vez que nos vimos, se que se despidió de mi muy a su manera, como pudo vacio su costalito de canicas y empujo hacia mí su preferida; ¿qué pasa chaparro, quieres jugar?, movió su cabeza en señal de negación; ¿entonces?; miro su canica y me hizo un movimiento con la cara hacia adelante; yo sabía que eso significaba que me la estaba regalando, pero preferí hacerme la loca y decirle; ah! quieres que te la guarde? muy bien, la pondré en mi bata, que seguro me trae mucha suerte y mañana paso y te la doy.

Al despedirnos como siempre me regalo una sonrisa, pero en sus ojos había tanta calma y serenidad, que me pareció ver ese destello de sabiduría que solo se puede encontrar en los ojos de un anciano. A la mañana siguiente mi amigo Jorge ya no estaba….

Se había marchado a un mejor lugar, donde solo el podría jugar en un mundo lleno de canicas de colores....

PD: Chaparro donde quiera que estes....que sepas que todavia conservo tu tirito favorito, que yo te lo cuido y te lo entrego la proxima vez que nos volvamos a ver.


6 comentarios:

Madres Lesbianas dijo...

Es una historia tan real y dura que no soy capaz de escribir nada al respecto...estoy llorando.
Un abrazo

Kymer dijo...

Ese chico me enseño tantas cosas en tan poco tiempo...pero tambien me dejo un par de cicatricez en el brazo, que mas que pinchar apuñalaba el jodido jajajaja.

Maria Rosa dijo...

Siempre me ha llamado la atención, el que los médicos, cotidianamente se están encontrando de frente con el dolor o la muerte o la sublimación de eso...

Se debe formar una coraza... pero queda un huequito, que quizás de repente se vuelva grieta :)

besos

The Gamer dijo...

Pues es una historia triste como hay muchas en hospitales, esa es una de las razones por las que yo en lo personal trato de no apegarme mucho a los pacientes, y aprendi a ser un robot pero de vez en cuando me falla un circuito y siento algo por el paciente y su familia.

Anónimo dijo...

Un lado diferente de ti tqm.
Sis.

La Lencha dijo...

Ufff....¿para esto m lo recmendaste? Kymer..me dejaste más que sensible..no sé qué ponerte a pesar que tiene casi un año este post...
Prometo que nunca más pensaré que tienen la sangre fría!
PD. me hiciste recordar un episodio de mi vida en el hospital con el niño de mi vida :)