17 agosto 2009

La Sala de Disecciones

Pocas cosas nos pueden causar una impresión tan surrealista, pero nada como ver un cuerpo sin vida desnudo, sobre una mesa, listo para que lo destaces….

Cursaba el primer año de medicina, anatomía una materia por demás obligatoria se hacía acompañar de disecciones, cuatro horas, dos veces por semana de prácticas en anfiteatro.

Aun recuerdo ese olor a muerte tan característico pero a la vez tan indescriptible de aquella sala, un lugar frio en el que solo se podían distinguir ocho planchas de cemento al centro del salón, tres ataúdes de madera al fondo, y al lado contrario la puerta de metal de un gran refrigerador; el equipo de trabajo lo conformábamos ocho personas, además del maestro (encargado de torturarnos todo el semestre), el primer día, antes de meterle mano al cadáver, nos condujo a un pequeño cubículo, para asignarnos las regiones en las que trabajaríamos (en el sorteo a mí y a dos más nos toco el muslo), pero también para insistirnos sobre lo que nos pasaría si decidíamos poner en práctica alguna tontería de las que solían hacer algunos estudiantes de medicina cuando tenían acceso a los cadáveres.


Han pasado diez años y aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Al salir de aquel diminuto e incomodo lugar regresamos a la sala de anfiteatro, ahí ya todos estaban trabajando, siete mesas con un cuerpo inerte y desnudo sobre cada una de ellas, una verdadera carnicería humana, dieciséis pares de manos cortando y jalándolo todo.

La mayoría hombres y no me refiero a mis compañeros, sino al material en estudio, solo una mujer, una anciana cuyo cuerpo nadie se había molestado en reclamar, solo se sabía que sus últimos meses de vida los había pasado en una casa hogar; pero a nosotros llego en calidad de desconocida, María Elena la llamaban en su mesa, aunque en ese lugar no había distención de de razas, sexos, o edades, la verdad era que el pasado no importaba mucho, ya que ellos estaban ahí para contribuir como una pieza importante de nuestra formación.

Esa fue la primera vez que tuve un bisturí en mis manos, el maestro nos dio banderilla para iniciar, no sabía que tanta fuerza debía aplicar para cortar o que encontraría debajo de aquella piel morena; cuatro horas después ya mis manos aun inexpertas se paseaban entre aquella masa de músculos y tendones, la primera clase termino, aplicamos un preparado a base de formol y otras sustancias conservadoras sobre nuestros cortes y nos dispusimos a cerrar.

Medio día ya, y a nadie le apetecía el desayuno, aunque la mayoría había elegido la medicina por vocación y convicción aquella mañana había resultado ser demasiado grafica. No lo niego, por un tiempo deje de comer carne.

¿Qué se siente tocar un cadáver?, esa pregunta me la han hecho muchas personas, bueno lo mismo que a un vivo supongo, solo que esta helado y bastante tieso, en su momento mi cerebro no logro procesar la información y le tomo tiempo acostumbrarse a la idea, de palpar a una persona, pero al tocarla sentir como si lo que tocara fuera un filete de carne congelada del supermercado.

Las semanas pasaron y la mayoría nos fuimos adaptando a la rutina en la sala de disecciones, nada como un lunes a las siete de la mañana, e ir al refrigerador y sacar un buen cadáver para descubrir cómo estamos hechos por dentro, como es que nos movemos, como funcionamos. No era tan sencillo del todo, teníamos que estudiar la región asignada, desde los músculos que la componían, pasando por sus inserciones, funciones, inervaciones nerviosas, paquetes vasculares, identificar los vasos… etc.….etc.

No voy a mentir, aquello no todo era respeto y seriedad, siempre había bromas y bromistas, pero por lo menos nosotros intentamos tratar a nuestro cadáver con el mayor respeto posible, o por lo menos hasta que le pusimos nombre….

Jelipe, que no es lo mismo que Felipe, así se llamaba nuestro hombre, de unos 33 a 36 años de edad, no pasaba de 1.60 de estatura, delgado y con poca grasa, pero con los muslos de un jugador de futbol, como olvidar aquel tensor de la fascia lata….

Curiosamente todos los que sabían sobre mi clase de disecciones terminaban por preguntarme sobre las causas del fallecimiento de mi cadaver, esa respuesta estaba bastante clara, bastaba con mirarle, vamos no se necesitaba mucha inteligencia pero si un poco de sentido común….el detalle estaba en que nosotros nos divertíamos bastante dando esa respuesta…

Jelipe había muerto por puñal, (en México se utiliza esa palabreja de manera despectiva para referirse a los hombres homosexuales) y no es que nosotros quisiéramos difamarlo o dejar en duda su reputación, pero es que la gente nunca lo tomaba en el sentido literal, a Jelipe le habían clavado senda puñalada en el pecho, que termino por atravesarle el corazón, llevándolo a una muerte súbita e inevitable.

Después de más de tres meses una buena mañana de invierno, nos encontramos con la sorpresa, que los alumnos de odontología habían pasado a dar una visita; todos los cadáveres tenían tremendas sonrisas sardónicas y dentaduras tan blancas como solo el peróxido es capaz de regalar, a partir de ese día decidimos que Jelipe debía llevar un campo sobre la cara….

Al cumplir cuatro meses en el campus universitario, los cuerpos fueron sustituidos por otros, desgraciadamente no pudimos trabajar mucho en estos, al parecer no habían sido preparados adecuadamente y pronto empezaron a echarse a perder a pesar de permanecer la mayor parte del tiempo en el congelador….

Hombres y mujeres, que vivieron noches sin estrellas, convivieron en días soleados, compartieron risas, en algún momento lloraron, soñaron, sintieron alegría, tristeza y tal vez hasta odiaron….dispuestos en una misma posicion, desnudos, inertes, sin vida, sin identidad y sin pasado, sobre una mesa fría para ser tocados por manos extrañas, en donde los secretos ya no existen, y las cicatrices se dejan ver sin timidez…

PD: Aprendi mucho sobre la anatomia ese año, en parte gracias a "Jelipe" (Q.E.P.D.) y en parte a mi compañera de disecciones Grrrrrrrr.......jajajajaja, digo yo que tanto repaso debia servir para algo....aaahhhh como nos repasabamos la anatomia....jajajajajajaja.razz

4 comentarios:

Lili dijo...

kym Cambiaste tu ipod por un mp3!!!
me gustaba mas el otro.. pero bueno adaptemonos a este hahaha

Un gran abrazo Doctora Kym :)

pd. sigo sin recordar mi cuenta, pero ahora le busco para agregarme

Lili dijo...

lo logreee!! cambie cotraseña y demas pero ya esta =)

Kymer dijo...

Muchas Gracias lili, sea usted bienvenida a este mugriento Blog.

Lo siento tiendo a cambiar la musica con cierta regularidad...ya veremos si me da tiempo de cambiarlo esta noche, porque al cliente lo que pida....

Lili dijo...

jaja ok.. te conteste el correo en gmail hace rato, qe pases buena noche.. el dia de hoy tuve visitas y me canse ya que una de ellas fue una niña de 4 años jajaja