13 diciembre 2009

¿Porque hay cosas que no cambian?

El nuevo empleo va bien, demasiado tranquilo para mi gusto y algunos días demasiado frustrante para mi personalidad, me han enseñado a llenar informes, hacer notificaciones, y medio solucionar algunos problemas…las mañanas son eternas. Mi jefe es una buena persona, como médico y profesional tengo mucho que aprenderle.

NOTA: si alguien tiene que ir al baño ahora es un buen momento que este me ha salido largo..

Ciertamente me había olvidado un poco de la medicina institucional, de la frustración que me provocaba, de las carencias con las que se tienen que trabajar todos los días, de la burocracia y su maldita papelería, de la excesiva demanda de servicio de salud, de la soberbia de algunos, de las groserías y regaños de otros, de la amabilidad solo de algunos cuantos, de la apatía de muchos, de la desesperación de otros tantos.

Desde una pequeña oficina fría y húmeda escucho el ruido y el bullicio de una sala de espera… en mi puerta se deja ver un letrero improvisado en el que se lee “aquí no es archivo” mas sin embargo más de diez veces al día alguien toca la puerta preguntando si ahí es archivo…

Para muchos ojos soy una extraña, “la nueva”, pocos saben que mi estancia es incierta, que a diferencia de los demás no tengo matricula, no tengo plaza, ni pertenezco a un sindicato, fui contratada para realizar un trabajo y cubrir las necesidades del momento, y que más temprano que tarde seguramente, nuestra relación laboral concluirá una vez que yo haya terminado mi encomienda….

Por esta situación me es fácil observar, valorar y experimentar el servicio de salud que se ofrece a los derechohabientes, mientras me paseo de un lado a otro como testigo silencioso, los trabajadores me ven como un miembro más de su equipo, los pacientes como un medico mas de los que andan por ahí, ambos bandos se comportan con la naturalidad del día a día… mientras yo me sorprendo de la poca calidad y calidez con la que se trabaja ahi; no me mal entiendan no critico los conocimientos de medicina de mis compañeros o sus decisiones medicas…critico a los médicos y no médicos, que se hayan olvidado que trabajan precisamente para esos derechohabientes y no para una institución, critico que hayan olvidado que el pertenecer a un sindicato o tener una matrícula no te da el poder para maltratar a un paciente o para ser negligente, intransigente, apático, sarcástico y grosero…es triste reconocer que a pesar de que han pasado algunos años desde la última vez que me vi en la necesidad de andar por esos pasillos, hay algunas cosas que simplemente no han logrado cambiar.

Veo cómo algunos individuos cercanos a mi generación participan en el mismo circulo vicioso que se ha encargado de entorpecer y empobrecer los servicios de salud de mi país, olvidándose que hasta no hace mucho deseaban ese puesto para marcar la diferencia, y sin darse cuenta en algún momento pasaron de ser la solución a parte del problema…

Me cuesta entender porque un paciente con una enfermedad infectocontagiosa tiene que ir cuatro veces en una misma semana para que le surtan su receta, o porque ese mismo paciente está en riesgo de crear una resistencia al tratamiento, (hecho que perjudicaría directamente su salud y calidad de vida) sencillamente porque de los dos medicamentos que requiere para completar el esquema, solo se le ha entrega uno…obviamente por falta de recursos.

Me cuesta creer que ese mismo paciente tenga que esperar cinco horas por una simple radiografía de urgencia, si leyeron bien…se le solicito en calidad de urgente y tardo cinco horas. Me cuesta trabajo entender que le hicieran ir con cinco personas diferentes para recabar una firma y asi solicitar una cita con un médico especialista; me cuesta trabajo entender porque no le solucionaron la fecha de la cita en ese momento, sino hasta la mañana siguiente…la justificación: “el sistema” no funciona…y a la mañana siguiente le hicieron esperar cuatro horas más por un papel…

! Y al final lo hicieron mal!….

Tal vez soy la eterna soñadora, algo de eso se deja ver en mi perfil, alguna vez en mi época de estudiante una pediatra me reprocho mis ganas de cambiar y mejorar al mundo….decía que ese deseo de comerme al mundo era propio de mi juventud e inexperiencia, pero que al final los años terminarían demostrándome lo contrario…

Probablemente esa mujer tenga razón y jamás me pueda comer al mundo…pero seguiré intentado por si acaso algún día logro darle una mordida…..de esas que suelen dejar huella.

Ya lo decía la sabia Mafalda: “¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!"

PD1: El lunes pondré en marcha mi plan: “Mira detenidamente el trabajo de las secretarias y ponlas nerviosas”, (ya se que me ha salido largo el titulo y con casi ..ok. ok sin imaginacion, pero que quieren?, que una no puede ser toda perfeccion) aprovechando que tengo tiempo y que nadie sabe qué diablos hago ahí…jajajajaja con suerte se creen que estoy haciendo alguna inspección. Prometo contar los detalles, pero si no aparezco por aqui, entonces es que la cosa termino en linchamiento!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si la cosa termina en linchamiento recuerda los pasos de la enfermera voladora, mira bien alrededor, y sal aunque sea volando por la ventana,que seguro que no te haces ni un rasguño.Que los de bata blanca sois muy duros o por lo menos ella lo es!
y lo más importante, ante la duda échale la culpa a alguien,pero que no sea yo, :)

Suerte con el trabajo, Un besito enorme

Esther