31 marzo 2010

Misterios, verdades y alguna que otra insolencia…



Para empezar, por aquí sigue muriendo quien menos debería hacerlo y sobreviviendo quien menos se pudiera imaginar, pues nada así son los misterios de la vida, o por lo menos eso siempre decía mi abuela cuando no sabía una respuesta o peor aún, cuando no le daba la gana contestar mis interrogatorios incómodos; aplicaba la frasecita esa de los “misterios” hasta pa’ explicarme las sumas y restas.

Por lo pronto me he topado allá afuera con un mundo de incomprendidos, el tema en cuestión son las vacaciones, quienes no las tienen las quieren, quienes las tienen se la pasan renegando porque no saben qué hacer con ellas. Como siempre yo estoy en medio de esas dos posturas, no tengo vacaciones en toda la extensión de la palabra, pero en estas fechas en el trabajo no hay nada que hacer porque el resto del mundo lo está; la mejor parte es que no hay niños y puedo estar tranquilamente viendo una película mientras me atasco de gomitas sin interrupciones.

Ayer nada menos me di el lujo de no venir a trabajar por la tarde y salir a comer un buen trozo de carne sin remordimientos de conciencia o llamadas molestas para que me atragantara con el filete porque ya tengo pacientes esperando, di un paseo por la ciudad sin cargos de conciencia y hasta estoy contemplando la idea de un sillón reclinable y una tele en el consultorio….así si da gusto que los demás se larguen de vacaciones.

Y aunque todos están algo dispersos en estos días, las madres primerizas siguen sueltas y apareciendo por aquí, hace dos días una me trajo a su hijo porque no paraba de llorar lo único que le encontré es que al mono le estaba saliendo un diente la madre me cuestionaba el hecho de que un pinche diente fuera la causa y motivo de los berridos del escuincle (ya saben les gusta aplicar ese poder innato sobre una)

Kymer: Lo que pasa es que a su hijo le están saliendo algo más que dientes de niño…los de él parecen de burro… mire nada más, si mas que una dentadura eso parece un abre latas…. eek

Esta madrugada una madre preocupada me trajo a su bebe porque según ella estaba más frio que un pingüino, antes que yo dijera nada me restregó haberle tomado la temperatura en dos ocasiones alcanzando solo los 34 grados centígrados al termómetro, mire detenidamente al bebe, sin duda no había datos de hipotermia, buena coloración, manos tibias y carita de…. “¿y esta madre me toco?”

Tome nuevamente la temperatura y el hijo del pingüino tenían 36.5 C, tras analizar el misterio, descubrimos que su madre utilizaba el termómetro cual varita mágica no esperando el tiempo necesario para que marcara la temperatura correcta, motivo por el cual la mujer ya miraba al retoño con carita de cubito de hielo.

Kymer: ¿Quien le enseño a tomar la temperatura Harry Potter o el hada madrina de cenicienta? esta utilizando el termómetro como varita de mago, si no se trata de darle unos pases y bididi badidi du te da la lectura…así nunca sabremos la temperatura correcta de copito de nieve…

Madre:eek

PD1: Por si no lo han notado a las 5 am puedo ser algo insolente.

PD2: dejar cuatro minutos...y entonces plin, plum, plaz...te da la lectura.

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