28 junio 2010

No me dio la gana ponerle titulo


Decidí olvidarme de la pasión - no se confundan – solo de la futbolera por lo menos un día; mi corazón lo necesitaba tanta banderita patriótica y camiseta verde por todos lados ya mareaba y es que la mayoría no se ha quitado la pinche camiseta desde que comenzó el mundial y a más de uno le chilla la ardilla reharto y andan tan campantes de un lado a otro llevando su hedor por entrega inmediata.

Aprovechando el embobamiento de las masas por el que sería el último partido de nuestra selección (no era necesario ser brujo, adivino o Dios para saberlo) me fui de compras con Ma-kymer y mi Baby-Sis al extranjero -es lo que tiene vivir en frontera, lo cansado es esquivar los cocodrilos- un montón de minutos después y ya estábamos del otro lado, con las carteras humeantes listas pa’ babosear en cuanta tienda quedara a nuestro paso.

Ya me había olvidado de la pesadilla que suele ser ir de compras con esas dos mujeres, si van a comprar un trapo lo repasan más de diez veces, lo miran, lo toman, lo comparan, comentan entre ellas y lo vuelven a dejar donde lo encontraron, así se repite la misma rutina con ocho prendas mas y al final terminan decidiéndose por llevarse la primera. Como no es buena idea cometer un crimen estando en tierras extranjeras opto por deambular por la tienda yo solita y mirar lo que a mí me apetezca, el problema surge cuando me repaso la tienda más de tres veces y hasta me aprendo los nombres de las cajeras - no es que sea muy sociable, es que todas llevan gafete -. Sacarlas de una tienda involucra paciencia, sacrificio y la promesa de que las llevare a otra mejor en donde podrán repetir la misma rutina hasta recorrer el centro comercial entero.

Nunca entenderé esa pasión que les surge para pasarse mirando mil horas en un mismo sitio, mi costumbre siempre ha sido entrar, tomar lo que quiero y salir -bueno después de pagarlo, no se vaya a pensar que le hago al cleptómano- aprovechando el viaje me metí en una tienda de arte y me compre varias cositas que me serán de utilidad en mi álbum de recuerdos de mi viaje por España…y si, Kymer se hace mayor a pasos agigantados y ya tienen hobbies de octogenaria en casa de retiro pero que se le va a hacer es lo que hay en estos días.

Aprendí también que cuando es mi hermana a la que le toca esperar le brota una personalidad nada tolerante, nerviosa y ansiosa como de perro chihuahua en sala de espera de veterinario…jajajaja.

2 comentarios:

ΛgƎиda Ladяidø dijo...

y a mi lo q me intriga saber.. es si la Dr Kymer se comporta igual con las mujeres que con las compras?

"entrar, tomar lo que quiero y salir" o te gusta repasarlas mas de diez veces todo, mirarlas, tomarlas, compararlas..

Kymer dijo...

jajajaja...solo digo que para las damas soy mas tranquila y hasta ahora nadie se ha quejado.