29 junio 2010

...de mugre y olores

Sentado en la sala de espera aguardaba, cuando le vi por primera vez me pareció que tenía aspecto de un vil taco al vapor -sudado y grasiento- tenía toda la pinta de quien repele al agua y jabón como si se tratara de acido muriático. Venía a consulta, algo que había comido le había sentado mal. A ese no le chillaba la ardilla -la axila pues-…porque ya estaba muerta y había comenzado la etapa de putrefacción, prueba de ello fue que me empaño los cristales cuando levanto el brazo, haciendo que me lloraran los ojos como cuando pico cebolla.

Lo ausculté todo lo rápido que mi respiración sostenida me permitió, aquel hedor era una mezcla confeccionada en el infierno; queso enmohecido, huevo podrido, contenedor de basura y aguas negras entre otras cosas. Contrario a la costumbre utilice guantes de látex para palpar su prominente abdomen, después de un momento concluí que definitivamente las garnachas que se había tragado eran la causante de mi desgracia y de su repentina diarrea explosiva.

Su actitud me parecía un tanto amigable, sus constantes preguntas personales iban más allá de la relación médico-paciente, mi cerebro me decía que el tipo estaba tratando de ligar conmigo, yo le echaba la culpa de mi confusión a la falta de oxigenación cerebral, tanto estar conteniendo la respiración para no vomitarle el zapato tenía que estar causando mella en mi.

Se fue con la prescripción en mano y yo salí con prisa de aquella trampa hermética en la que se había convertido mi consultorio dejando una estela de brisa radioactiva de aquel humor que me dejo la ropa impregnada, dicen que llego en un deportivo de lujo…y no lo dudo, con todo lo que se ahorro en jabón seguramente lo pago en efectivo.

¿Acaso costara mucho darse un bañito antes de acudir al médico? La enfermedad es seguro que no desaparecerá, no dudaremos del malestar del paciente ni se le dará menos importancia al caso solo por oler bien…..Entonces porque no asearse un poquito y dejar que el galeno disfrute del aroma que despide una piel limpia cuando se acerque a revisarnos y toquetearnos todo el cuerpo. ¿Que no les llega el tufo?


¡Si tu lo hueles, te aseguro que yo también!

PD: Cuando yo era estudiante y salías de paseo escolar a las albercas, siempre había alguien que resbalaba al salir del chapoteadero, hoy a resbalado uno más, solo que este salía del jacuzzi….la modernidad también ha llegado a los paseos escolares.

3 comentarios:

vicky dijo...

iugss :S ya me imagino al Sr. en mi trabajo tambien llegan personas asi, pero a veces es de entenderse porque no tienen lugar donde bañarse, son personas deportadas U__U en fin evito saludar de mano

saludos!!

ΛgƎиda Ladяidø dijo...

chales, neta q mala onda con el señor apestosin

como diria un amigo "luego te acostumbras.. es lo malo"

te vuelves inmune a los olores, que feo jajaj

iShTaR dijo...

Jaaaaaaaaaajajajajajaja...

Me fascinó la imagen y el post!!!!

Suele suceder...

Un abrazote!!