30 septiembre 2010

El fantasma de un tigre dientes de sable...


Afuera el cielo  truena bien sabroso, pareciera que las nubes están tragando sabritones, antier parecíamos vivir en el mismo infierno, altas temperaturas y hartas diarreas, esta mañana me ha despertado la lluvia, el olor fresco de tierra mojada y el crujir de las nubes. Así que después de servirme mi dosis diaria de cafeína, tomo asiento frente al escritorio de mi habitación y me dispongo a desempolvar la polilla de este mugriento blog.

Necesitaba un buen respiro y me lo he regalado, termine agotada después de una semana de miseria y enfermedad, afortunadamente he podido terminar todos mis proyectos a tiempo y con excelentes resultados, llevaba varios días de estrés pensando en que el martes tendría una visita al dentista, una extracción programada y unas ganas locas contenidas de salir corriendo con tal de evitar dicho evento.

La tortura, digo la extracción no duro más de 15 minutos, salí con una encía sangrante, un hoyuelo parecido a un volcán, los placidos efectos de una buena anestesia y una muela en el bolsillo que parecía más de burro que de humano, me sentía tan orgullosa de mi en ese momento, a diferencia de alguna otra ocasión, esta vez no fue requerida la camisa de fuerza y mi odontólogo termino con todos los dedos de la mano en su sitio.

Esa noche llegue a casa con la presea en mano, ósea mi asquerosa muela pues, hice mis gárgaras y buches de aguarrás -como todas las noches- y coloque mi “dente del giudizio” bajo la almohada y me eche a dormir cual oso de feria.

A la mañana siguiente encontré 100 dólares bajo mi almohada, no toque el billete lo deje en su sitio, me talle los ojos, bebí café, me lave la cara y los dientes, regrese a mi habitación revise de nuevo y el billete seguía ahí, era el mismo billete que había recibido la tarde anterior como pago de honorarios, reconocí las marcas de autenticidad que dejo el plumón, fui a mi cartera y efectivamente el billete de 100 dólares no estaba.
Dos días después sigo con la duda, acaso sigo haciendo cosas extrañas mientras duermo o es que el hada de los dientes también sufre la recesión de estos tiempos y me pidió un préstamo, si fue así, mínimo a la otra que me deje un vale, porque a mí esto no me ha hecho ninguna gracia....inche hada mandada.

26 septiembre 2010

Efectos de una explosión nuclear...


Si estuviera atrapada en alguna cajuela con las manos atadas, los ojos vendados, junto a un bomba probablemente podría desactivarla y salir de ahí sin ningún problema. Recordar que ya tome mi dosis de medicamento eso no lo puedo hacer, esta vez me he provocado una explosión gastro-intestinal apocalíptica cuando triplique la dosis de laxante y todavía lo decore con un gran vaso de jugo de naranja fresco. He tenido una mañana un tanto movida y maratónica, ahora Pa-Kymer me alimenta con gelatinas y galletas saladas. La situación es crítica, creo que es momento de hacer mi testamento, si continuo en mi línea de despiste probablemente no llegue al fin de mes.


24 septiembre 2010

Cambiando el rumbo...


Dos buques asignados a la escuadra de entrenamiento habían estado de maniobras en el mar con tempestad durante varios días. El marinero de guardia en el buque insignia estaba en el puente vigilando cuando caía la noche. La visibilidad era pobre; había niebla, de modo que el capitán permanecía también sobre el puente supervisando todas las actividades.

Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informo: “Luz a estribor”

El capitán grito: “¿Rumbo directo o se desvía hacia la popa?”

El vigía respondió “Directo, capitán” lo que significaba que se estaban dirigiendo directamente a una colisión con aquel buque.

El capitán llamo al encargado de emitir señales. “Envía este mensaje: Estamos a punto de chocar; aconsejamos cambiar 20 grados su rumbo”

Llego otra señal de respuesta: “Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo”

El capitán dijo: “Contéstele: Soy el capitán; cambie su rumbo 20 grados”

“Soy marinero de segunda clase -le respondieron-. Mejor cambie su rumbo 20 grados”

El capitán ya estaba hecho una furia. Espeto: “Contéstele: Soy un buque. Cambie su rumbo 20 grados”

La linterna del interlocutor envió su último mensaje: “ Y yo un faro”

¿Tengo que explicar quien fue el que cambio de rumbo?

Frank Koch -Revista Proceedings-

19 septiembre 2010

El encuentro de Exégesis y Eiségesis


Siempre hay dos versiones para contar una historia de amor, la nuestra no paso de la primera pagina de un prologo mal redactado y con hartas faltas de ortografía -Mea culpa-.

Mi historia comenzó hace mucho tiempo, me di cuenta que no siempre lograba conectar con el mundo que existía a mi alrededor, aspectos que invariablemente me llevaron a ser catalogada como “callada y solitaria”, absorta en mis propios pensamientos y resguardada la mayor parte del tiempo entre cuatro paredes silenciosas, mi propia burbuja protectora. Para mí la interacción y la sociabilidad siempre han sido como intentar una conversación en francés después de una primera clase, para la contraparte siempre resulto: apática, sarcástica, grosera, excéntrica y algunos otros calificativos menos alentadores.

Tengo un problema del que soy conciente desde hace mucho tiempo, desgraciadamente no me vale de mucho ser yo la que lo padezca, irremediablemente siempre afecta a las personas de mi alrededor, no hay día que no lo intente, constantemente me hace sentir aislada, atrapada en un calabozo en el que ya no quiero estar. Llevo tiempo buscando tener más días de felicidad y armonía, sin sentir el peso y la sobrecarga de una soledad que antes no me afligía. Todo se hace más difícil cuando estas decepcionando las expectativas de alguien que te importa, una musa que te hace feliz y tiene el poder de hacer que el sol brille aunque afuera este nublado.

Me confundió con una rana -o tal vez quiso creer que podría ser una- a pesar de aclararle que solo soy una tortuga defectuosa sin ningún otro encanto u hechizo mágico en mi haber. A veces el decir adiós es la única manera de contribuir en la búsqueda de la felicidad de las personas que quieres y otras tantas pues….bueno tampoco soy la madre Teresa de Calcuta.

Siempre lo he dicho, toma tiempo quererme pero más entenderme…

PD: Retomare mis sesiones de terapia -pobre mujer, siempre la dejo con ganas de dedicarse a otra cosa- y terminare mi curso de ortografía U_U

14 septiembre 2010

"Medico de la Familia"


Lo peor que le puede suceder a un medico es tener a un familiar enfermo, peor aún es tener a ese enfermo en casa, lo más terrible de todo esto es cuando ese enfermo es tu abuela y Ma-Kymer tu madre.

Tengo por regla general mantenerme al margen de los problemas de salud que padece la familia, los oriento, les doy recomendaciones y les aclaro las dudas, siempre procurando mantener cierta distancia, claro que nunca falta la tía que te llama porque el nieto tiene un resfriado, esta estreñido o se metió una semilla de chabacano en el oído -que puedo decir el chamaco esta orejón- el hecho es que para estas cuestiones los parientes no conocen limites y les parece increíble que si curaste la neumonía de tu tía Eurasia no puedas aliviar el cáncer de próstata del tío Ildefonso. La familia es así, los demás médicos tienen especialidades y pueden dedicar años de estudio a ver los efectos de los tacos al pastor en las células cebadas de la mucosa gástrica, pero para ellos tu no debes conocer de limitaciones y lo mismo es tu obligación resolverles desde un parto hasta un infarto.

Un buen día te presentan en sociedad con un titulo rimbombante -y es lo único que dan, porque ni siquiera te invitan a cenar- hacen gala de ti diciéndole a medio mundo que eres “El Médico de la Familia”, notas como tu tía Eduviges te presume con las viejas cotorras de sus amigas, no porque se sienta orgullosa de ti….claro que noooo, sino para que se enteren que cuenta con una esclava a quien llamar en altas horas de la madrugada si la crema facial le provoca urticaria.

Ser el Médico de la Familia esta éticamente permitido, lo que no entiende la prole es que esto es válido siempre y cuando no se trate de tu propia familia. La gente entiende todo a su conveniencia, pero la familia entiende “todas las consultas médicas que quieras sin generar honorarios”. Y claro un día les explicas que no es lo más sano hacerte cargo de sus padecimientos porque infringes en cuestiones éticas que te generan conflictos internos, te salen con que es tu obligación y que para eso hiciste un juramento Hipocrático y te recitan el dichoso juramento entre mezclando los diez mandamientos tomando la pose para hacer honores a la bandera.

Siete días con sus respectivas siete noches fue el tiempo requerido para penetrar en la cabecita de la familia, me canse de decirles -así como dice la canción- que lo que le pasaba a la abuela no iba a desaparecer tomando una pastilla mágica, una semana después una radiografía me da la razón, la viejilla necesita una prótesis de cadera, ¿y qué hace la familia? Pues traérmela a casa para que yo obre milagros y cuide de ella, porque haber trabajado 48 hrs continuas es poca cosa para ellos, y requiero una distracción que me haga levantarme cada cuatro horas y aplicarle medicamentos intravenosos.

La gente ve los hospitales con pavor, como si la existencia de los mismos fuera con el solo propósito de torturar sus cuerpos decrépitos y enfermos -está bien exagero- la sola idea de decirle a alguien que se debe quedar hospitalizado es como decirle que lo dejaremos en un campo de concentración, haremos experimentos con él y después lo echaremos a la cámara de gas. Al día siguiente paso exactamente eso, la abuela prefirió aguantarse el dolor, morderse una bubi y echarse un danzón antes que ser ingresada en el hospital.

Ahora está mejor, sigue sin poder caminar, pero el dolor está controlado, mi tío Celedonio dice que solo es cuestión de una buena sobada y el problema quedara solucionado, claro que si las cosas se remediaran con eso hace mucho tiempo que a mí se me habría quitado este mal carácter -sí, me alburie yo solita, ¿y qué?- por lo que no dudo que me obliguen a participar en alguna ceremonia prehispánica para danzarle al dios del hueso y así se le regenere la cadera por arte de magia, antes muertos que tener un trozo de titanio en el cuerpo.

Hoy la abuela tiene cita médica, esta mañana la vi ensayando sus pasos de baile con su traje de rumbera y algunas cumbias de la Sonora Santanera.

Pues si, soy "el médico de la familia" y hay que joderse....U_U


10 septiembre 2010

Pues bueno...


Debería estar en alguna playa paradisiaca, debajo de alguna palmera -sin cocos- meciéndome en hamaca mientras me bebo un mojito, desgraciadamente por estos días apenas puedo dormir y los momentos de inconsciencia no me alcanzan para soñar.

Ahora estoy parada frente a una maquina, mordiendo una boquilla que me impide hablar o moverme, mientras una placa metálica con forma de platillo gira alrededor de mi cabeza, un par de minutos después ya me puedo alejar de la causante de mi episodio claustrofóbico. Ma-Kymer me anuncia al teléfono que me puedo ir despidiendo de mi dosis de cafeína de esta mañana, no llegara a casa después del gimnasio…ella y la parvada de señoras obesas decidieron ir a desayunar y atrancarse una sarta de tacos, tortas y pambazos para recuperar las 200 calorías y los 100 ml de sudoración perdida después de tan ardua rutina de ejercicios.

Con esa idea en mente me dirigí a uno de esos lugares de comida rápida por un café, tiempo me sobro para arrepentirme, la señorita de la ventanilla nos obligo a echarnos en reversa para que así su grafica de tiempo en atención al cliente no se viera afectada a fin de mes, al final me dio un café sin crema en un vaso perforado y un gracias escrito en una servilleta.

Creo que era la primera vez que una mujer me daba algo escrito en una servilleta, aunque solo fuera un “Gracias” -me vio las ganas de reportarla al gerente- . En una ocasión en un antro una chica me escribió su número en la palma de la mano, yo me dirigía al baño…me concentre tanto en la micción que cuando fui a darme cuenta ya era demasiado tarde, me había borrado el numero sin querer al lavarme las manos.

Después una chica insistió en invitarme a comer a su casa, tomo una servilleta pero desistió, me hizo un pequeño mapa en un diminuto post-it muy a pesar de que la servilleta era más grande; estuve renuente a ir hasta el último momento, me ponía nerviosa y disparaba mi ansiedad el constante misterio de sus miradas hacia mi persona; al final termine aceptando la invitación, llegue esa tarde, la comida estaba rica, charlamos de todo un poco y salí hasta la mañana siguiente, para entonces no me ofreció desayuno ni café, solo una dosis de besos en el recibidor de su casa y otro post-it, con otro mapa de cómo llegar a mi casa, soy algo despistada y me pierdo fácilmente.

El fin de semana termine explicándole a Princesa en una servilleta el cálculo de mililitros por kilogramo de peso de las dosis pediátricas, me dio las gracias y se guardo la servilleta en el bolso, las mujeres de junto nos miraron raro, la antesala de una funeraria no es el mejor sitio para hablar de medicina.

Después de ir a casa para asearme y cambiarme estoy detenida en un semáforo, buscando al vendedor ambulante de los bigotes postizos, llevo días maquinando un plan malévolo para sorprender a mis pequeños pacientes, quiero recibirlos con un mostachón de esos pegado a mi labio y ver la cara de susto que ponen sus madres al verme.

PD: Y antes de que le vayan con el chisme a Ma-Kymer de que le dije obesa, aclaro que la mujer es muy delgada sus amigas de son las gordas.

PD2: Mi vida es aburrida por eso no escribo con tanta frecuencia.

02 septiembre 2010

Quejarse está de moda...


Estoy de mal humor y en fase rebelde, me he pasado los últimos días gritando hasta la disfonía y todo gracias a ese maldito ruido ensordecedor que lleva días paseándose por mi cabeza, -Momento!...no es mi locura, la padezco sí, pero no esta tan grave…aun- abro los ojos y ahí está retumbándolo todo, seguido de los ladridos incesantes de tres bestias con neurosis que no paran ni se turnan.

Todo gracias a la manía por la remodelación arquitectónica de Ma-Kymer, mejoras constantes -muchas de ellas innecesarias me atrevería a agregar- se practican en nuestra choza varias veces al año, los veranos son los peores, cambios drásticos y agresivos a la estructura, maquinas ruidosas, polvo y escombros por doquier, últimamente me despierta el taladrar del cemento, el constante martilleo, las cumbias mañaneras de los albañiles y las perras que no paran de ladrar.

La tragedia no termina ahí, siempre que hay una remodelación algo raro pasa, la última vez mientras emplastaban una barda alguien se cargo un tubo por accidente y nos quedamos tres días sin agua, tiempo en el que tuve que bañarme a jicarazos y siempre me quedaban restos de jabón en alguna oreja.

A veces creo que tienen la idea de transformar nuestra morada en una versión moderna y a escala del Taj Mahal, solo que a la nuestra le faltan las toneladas de lujo que da el mármol y el montón de cúpulas que tanto le molestan a Pa-Kymer.

Sí, estoy algo gruñona y rebelde por estos días, llevo una tendinitis asquerosa en el pulgar que me ha imposibilitado tocar la consola, mi insomnio sigue apareciendo cuando no debería, mí acostumbrada siesta del sábado fue un total fracaso, -soñar que me moría por un infarto y despertar con el control de la televisión clavándo en la bubi no tiene gracia alguna en mi diccionario- un dolor de espalda consecuencia de tanta guardia echada en el suelo mal durmiendo aquejaba mi esquelético cuerpecito, en mi desesperación deje que Ma-Kymer me apuñalara inyectara el glúteo.

Me revele por fin en una manifestación del hartazgo que llevo guardándome, poco me importo que fuera martes, me fui a trabajar con mis Converse puestos y mis calcetines de la doctora muerte, no es que quiera presumir de ser toda una dama del buen vestir, pero las miradas de interrogación de mis compañeros fueron un plus; deje de ver el noticiero de Lolita Ayala, lo sé soy radical y agresiva cuando me lo propongo.

Desde que tenía ocho años miraba el noticiero de la tarde con mi abuelo, los mejores diálogos y recuerdos que tengo de él fueron escuchando los hechos del día; siempre que el tiempo lo permitía me chutaba el noticiero del medio día, pero desde que la señora esa, decidió impartir consulta médica recetando a diestra y siniestra crema para los champiñones entre comerciales –con su inche información que no cura pero como vende- cayo de mi gracia. Me costó trabajo no lo niego, era una rutina que me recordaba a mi abuelo, pero a veces es necesario plantarse y decir basta, cambie de canal y de noticiero, ahora solo veo Milenio noticias, desconozco el nombre de la conductora por lo que la rebautice como “Lupita Anaya”
Ma-Kymer noto mi enfado, es la única que no tiene nada mejor que hacer y nota mis destellos de sublevación -se ríe de mi hasta las lagrimas-. Sé que mi ausencia para nada se notara en el rating y que Lolita no extrañara mi presencia, pero si alguien la conoce ahí le dicen que me ha perdido.

Por otro lado la idea de ir a trabajar en Converse me agrado, el atender niños la mayor parte del día me permite un look más hip y relajado -ok…ok….casi fodongo pues- y ni que decir de hacer el pase de visita paseándome en patineta, toda una experiencia.