29 octubre 2010

Sin palabras...


Como buenos mexicanos que somos, es bien sabido que los servicios de salud pública, -si esos que nos corresponden de manera gratuita tan solo por el hecho de nacer en suelo mexicano y que en una noche de indigestión a algún genio superdotado se le ocurrió que sería una buena idea venderle membrecías de seguridad social al populacho como si de buñuelos se tratase, psss al fin y al cabo el pueblo compra todo lo que se anuncia en la tele- bien podrían compararse con los servicios de una ramera barata.

En este país no se prevén enfermedades, solo se hace como que se trabaja en ello con cada campaña política. Y quien opine lo contrario juro por Esculapio que le caeré a porrazos hasta hacerle sangrar las encías con las estadísticas.

En estos tiempos de consumismo todos quieren más por su dinero, sacarle el jugo a todo, siempre obtener el máximo provecho sin invertir mucho; por desgracia esa es una de las tantas ideologías que por años ha mantenido estancado a nuestro país, no se asusten no pienso hablar de política, eso no es lo mío…ya está más que claro que lo mío siempre ha sido quejarme U_U

En el tema de la medicina privada, nuestros consumidores -entiéndase los pacientes, su familia, primos, vecinos y alguna que otra suegra metiche- pretenden obtener el máximo provecho, cual anuncio de la Comer: “siempre más por tu dinero”; y en una sola visita exprimir la bata y el cerebro del galeno.

Antes me angustiaba mucho y hasta cierto punto me sentía obligada cuando me tocaba un paciente con síndrome de la comer…con los años comprendí que solo soy una simple mortal, con algo de buena voluntad y lo mío no es obrar milagros. Toma tiempo y algunos puñetazos de la vida llegar a este punto, pero a la larga todos los que nos dedicamos a la medicina terminamos ahí.

Y ahora el 80% de ustedes no saben de qué diablos estoy hablando, 10% ni siquiera término de leer cuando ya cerraron la pagina, el 10% restante ha llegado aquí por casualidad, mientras buscaba en Google: ¿qué hacer si tengo diarrea con mocos? Y a ese diez le digo, ¡largo de aquí vayan al médico inmediatamente!

Ejemplo de paciente con síndrome de más por tu dinero.

Paciente: Fíjese que vengo a consulta porque me duele la rodilla.
Kymer: Cuando inici…-interrupción-
P: pero también me arde al orinar
K: bien, entonc…-interrupción-
P: Sufro de estreñimiento y tengo dos días sin ir al baño
K: entiend…-interrupción-
P: Y pues aprovechando quería checarme la próstata y que le eche usted un vistazo a mis hemorroides porque últimamente se me están inflamando.
K: muy bien, entonc… -interrupción-
P: Tengo hongos en los pies, a ver si me receta algo para eso ya de paso, no aguanto la comezón de las patas.
K: si, clar –interrupción-
P: fíjese que también tengo una semana sintiéndome débil, a veces me duele la cabeza y no me da hambre, aunque yo de todas maneras sigo comiendo.
K: oh, per…-interrupción-
P: ah y cuando como chile me arde el estomago y me inflamo.
K: aja
P: oiga doctora cree que esta verruga sea cancerosa.
K: O_o

La medicina privada se convirtió en una Madame a la que le piden repasarse el Kamasutra en una sola sesión y eso no es sexy… !Es ofensivo!

22 octubre 2010

Recuerdos y recordatorios…


Desde que recuerdo siempre quise ser médico, no sé porque, solo era algo natural para mí, nunca tuve dudas ni segundas opciones. En mis juegos de la infancia siempre me encargaba de atender a los heridos o en el peor de los casos desarmarlos para ver cómo estaban hechos por dentro. Después de un par de castigos por culpa de los lloriqueos de mi hermano, que me acusaba injustamente de obligarlo a donar algunos de sus juguetes a mi causa puramente científica, comprendí que tenía que encontrar alguna otra especie o material para el estudio de mis investigaciones.

Mis primeros pacientes no fueron humanos, y contrario a lo que podrían pensar tampoco fueron muñecas…sino hormigas. No fue una tarea fácil, y antes de que se rían ya los quiero ver tratando de ponerle un vendaje a una cosita de ese tamaño; son unos bichitos muy traicioneros e inquietos, nunca logre hacerme de su confianza, a pesar de que me dedique a contribuir en su alimentación y recolecta de víveres, les construí una represa, un centro recreativo, varios hospitales y casas de retiro, sus constantes mordidas siempre me lo hicieron notar.

Ya he dicho en muchas ocasiones que fui una niña rara de que se extrañan, siempre llevaba piquetes de insecto en el cuerpo que mi madre y mi medico solía confundir con alergias, lo que me llevo a alejarme del jamón, el tocino y otros derivados del cerdo por gran parte de mi vida. Aun ahora Ma-Kymer se preocupa cuando me ve atragantándome con un trozo de tocino y piensa que ya me está dando un choque anafiláctico porque mi supuesta alergia ha vuelto, la pobre nunca se entero de los verdaderos orígenes de mis lesiones.

En fin, todo esto para recordarles que no olviden felicitar este 23 de octubre a ese pobre desgraciado o desgraciada, según sea el caso, que se ha pasado la mitad de su miserable vida estudiando medicina y la otra mitad aguantándose las ganas de ir a orinar.

El día del médico llego otra vez, así que por una vez en la vida en esta fecha tan importante traten de ser muy cuidadosos para no rebanarse ningún trozo, dejen de tragar tacos en la esquina, bien saben que la señora esa no se lava las manos después de cobrarles mucho menos después de ir al baño y recuerden un grano con pus en la frente no es motivo suficiente para ir a consulta a media noche, hay cosas que pueden esperar a la luz del sol.

Y si no existe más remedio que ir al médico, por lo menos pongan atención cuando les entregue la receta, ese es el momento para aclarar dudas y no a las 3 am del día siguiente, no olviden felicitarlos en su día, pero sin abrazo con arrimón o beso en la boca que tampoco es como que ya hubiéramos encontrado la cura del SIDA o que la consulta fuera gratis.

A mi fanaticada les recuerdo que soy materia dispuesta, yo voy a donde me inviten, pero eso sí, la celebración no incluye valoración preoperatoria o la extirpación de un sexto dedo del pie.

PD: Quiero abrazos con apretón y besos con arrimón…. hagan fila U_U

18 octubre 2010

Mansedumbre para el desayuno


Por estos días estoy ingiriendo una dosis diaria de paciencia, no puedo negarlo me costó trabajo aceptar que necesitaba ayuda, después de todo el pellizcarme la pierna cada vez que entraba en mi fase radioactiva no me estaba resultando muy terapéutico que digamos; me sienta bien andar bajo el embrujo de la farmacología en estado de parsimonia, por lo demás creo que ya me iré acostumbrando al resto de sus efectos secundarios que como toda buena medicina no podría dejar de carecer. Ahora que divago por los caminos de la serenidad me dedico a ser espectadora de los destellos de impaciencia del resto de la perrada.

Gracias a esto pude ser condescendiente con el berrinche de una embarazada que en plena madrugada y tras sentir unos cuantos estirones uterinos, que no llegaban ni a precalentamiento mucho menos a las contracciones uterinas necesarias para el verdadero trabajo de parto, gritaba que el bebe se le iba a salir y demandaba atención medica en calidad de urgente. Después de explorarla descubrí en la trastienda apenas un centímetro de dilatación de los diez reglamentarios para considerar que la puerta está totalmente abierta para la llegada del nuevo inquilino, ante los berridos de la fémina él renacuajo se aferraba a una costilla y entretenido jugaba con el riñón de mamá. Dos días después la cosa termino en cesárea…¿Está de sobra decir que de aquel uno no paso a nada más?

La indulgencia se apodero de mis esta tarde cuando la ansiedad hizo presa de una mujer que se empeñaba en el deseo guajiro de no sentir ni la más mínima molestia a escasos cuatro días de haber sido arrollada por un taxi que avanzaba en reversa unos cuantos centímetros; basto la distracción del conductor y que la ingrata estuviera papando moscas en el sitio equivocado para que le dieran un empujoncito que la hizo besar el suelo y sentir cada célula del cuerpo adolorido retorcerse, no aplique ninguna técnica de la psicología para convencerla que esos síntomas que tanto refería y exageraba al caminar eran en parte normales tras el antecedente de semejante madriza corporal, solo basto una cuerpografía para demostrar la integridad del esqueleto y obtener un suspiro de alivio para el desasosiego de la paciente, ya el exceso de radiación con el que se marcho va por cortesía de la casa.

Y por las maravillas de la medicina mi víscera cardiaca ya no padece taquicardias, mi ulcera gástrica dejo de sangrar y el único que me es siempre fiel en estos tiempos de adversidad y cuadros diarreicos fuera de temporada es mi querido e incomprendido insomnio. Se requiere abrazo forzoso :(

12 octubre 2010

“Me despido para no volver”…


Somos animales de costumbres y yo no soy la excepción, soy un animalillo mal acostumbrado y dependiente de la rutina. Todas las mañanas bebo una taza de café, escucho el noticiero de fondo y reviso las bandejas de mis cuentas de correo electrónico. De los correos recibidos el 50% se van a la basura, 20% despiertan mi interés y el 30% se quedan esperando a que en algún momento de la semana me encuentre tan aburrida que me decida a ver que hay en ellos.

En lo personal no me importa mucho el remitente, a menos que se trate de hacienda entonces la cosa cambia, para el resto solo me basta con leer el titulo para decidir, los del clásico saludo y los que dicen FW ya me pueden ir esperando una eternidad, solo de pensarlo ya me está dando sueño, todavía tengo algunos del año pasado esperando en mi bandeja.

Cuando me di cuenta de lo que me pasaba con los títulos de los correos decidí hacer algo al respecto, deje utilizar el clásico “Hola” como encabezado y comencé a utilizar títulos descabellados y cada vez más bizarros. Nunca he sido buena para definir concretamente los “asuntos” de mis correos. La gente tiende a ponerle el encabezado incorrecto a las cosas, algo tan simple determina que lo leas al momento o lo dejes para después.

Para mi desgracia no todas las personas comprenden mis buenas intenciones y más de alguno se ofende con mis encabezados por no decir que algún otro hasta me reclama. Enunciados como “una proposición deshonesta”, “tu impotencia sexual ya no es un secreto”, “esto es una declaración de guerra”, “Como te explico que me he enamorado de ti” o simplemente un “te escribo desde la cárcel” decoran las misivas de esta perturbada e incomprendida mujer de ciencia. Bajo aviso no hay engaño de ahora en adelante si alguien me escribe ya sabe que es lo que puede esperar...

PD: El titulo del pots es una muestra y ejercicio del poder de la palabra, pero no se alegren mucho…volveré.

05 octubre 2010

Esquivando cornadas…


Hasta hace un momento me sentía muy contenta, había terminado de llenar todos los informes y no me quedaban más cosas por hacer en el archivo, alguien se entero y me mando a todos los escuincles accidentados de la ciudad. Ahora tengo una montaña de papeles, un dedo lastimado, una contractura muscular y en mi bello rostro se posa una cara de hastió, visto así me he decidido por mandar todo a…. pues a la charola de pendientes, a donde mas, ya mañana los termino.

En mi corta vida he enfrentado diversos obstáculos, desde que tengo este trabajo he tenido que lidiar con alguno que otro caso fuera de serie, pero hasta ahora nunca me había tocado entablar una sesión de pelea vale todo con un engendro del mal. Le gane en el tercer round, la lucha no fue limpia, se defendió con uñas, patadas y dientes; en algún momento me tiro el frasco de isodine en la cabeza, afortunadamente mi entrenamiento ninja me permitió esquivar a tiempo los objetos dirigidos al epicentro de mi genialidad.

Después del segundo intento, me di cuenta que estaba arriesgando demasiado el físico, la nene-fanta ya le había echado ojo a las tijeras de la charola, entre gritos y berridos lograba retorcerse como cocodrilo en aguas veracruzanas, impidiéndome a toda costa realizar mi labor, que consistia en suturarle la oreja. Antes de llegar a este punto, ya había implementado algunos métodos de la psicología para aminorar la tensión de la paciente, pero por desgracia las técnicas anti-rehenes no sirven de mucho en estos casos.

En vista de tanto intento fallido, me decidí por cambiar al espécimen de habitad, le lleve de mi consultorio directamente a la sala de urgencias, me arme de dos guaruras -entiéndase dos enfermeras- tome una sabana y ella se armo con el carrito de curaciones, cualquiera hubiera creído que se trataba de una corrida de toros, la bestia era rápida y me tiraba a matar, mientras yo me deslizaba por el ruedo contoneando el capote con movimientos suaves y estilizados, a mas de algún testigo se le escapo un olé ante la visión de mi maravillosa destreza; harta de tanto drama coloque la jeringa cargada de anestesia entre mis dientes y en un descuido de mi oponente utilice las sabana como red, la tire boca abajo sobre una de las camas y le apoye con una pierna mientras intentaba infiltrar la anestesia a la oreja equivocada, afortunadamente rectifique a tiempo y por fin suture la oreja herida de la niña gorila.

El escándalo fue más prolongado que el tiempo dedicado al procedimiento, al final ella se fue tranquila y relajada, supongo que exhausta de tanto gritar y llorar, a mi me dejo una pierna adolorida, un dedo lastimado y una ganas tremendas de cortar rabo y oreja…

PD: No apoyo ni me gusta, al contrario me disgusta la tauromaquia.