05 octubre 2010

Esquivando cornadas…


Hasta hace un momento me sentía muy contenta, había terminado de llenar todos los informes y no me quedaban más cosas por hacer en el archivo, alguien se entero y me mando a todos los escuincles accidentados de la ciudad. Ahora tengo una montaña de papeles, un dedo lastimado, una contractura muscular y en mi bello rostro se posa una cara de hastió, visto así me he decidido por mandar todo a…. pues a la charola de pendientes, a donde mas, ya mañana los termino.

En mi corta vida he enfrentado diversos obstáculos, desde que tengo este trabajo he tenido que lidiar con alguno que otro caso fuera de serie, pero hasta ahora nunca me había tocado entablar una sesión de pelea vale todo con un engendro del mal. Le gane en el tercer round, la lucha no fue limpia, se defendió con uñas, patadas y dientes; en algún momento me tiro el frasco de isodine en la cabeza, afortunadamente mi entrenamiento ninja me permitió esquivar a tiempo los objetos dirigidos al epicentro de mi genialidad.

Después del segundo intento, me di cuenta que estaba arriesgando demasiado el físico, la nene-fanta ya le había echado ojo a las tijeras de la charola, entre gritos y berridos lograba retorcerse como cocodrilo en aguas veracruzanas, impidiéndome a toda costa realizar mi labor, que consistia en suturarle la oreja. Antes de llegar a este punto, ya había implementado algunos métodos de la psicología para aminorar la tensión de la paciente, pero por desgracia las técnicas anti-rehenes no sirven de mucho en estos casos.

En vista de tanto intento fallido, me decidí por cambiar al espécimen de habitad, le lleve de mi consultorio directamente a la sala de urgencias, me arme de dos guaruras -entiéndase dos enfermeras- tome una sabana y ella se armo con el carrito de curaciones, cualquiera hubiera creído que se trataba de una corrida de toros, la bestia era rápida y me tiraba a matar, mientras yo me deslizaba por el ruedo contoneando el capote con movimientos suaves y estilizados, a mas de algún testigo se le escapo un olé ante la visión de mi maravillosa destreza; harta de tanto drama coloque la jeringa cargada de anestesia entre mis dientes y en un descuido de mi oponente utilice las sabana como red, la tire boca abajo sobre una de las camas y le apoye con una pierna mientras intentaba infiltrar la anestesia a la oreja equivocada, afortunadamente rectifique a tiempo y por fin suture la oreja herida de la niña gorila.

El escándalo fue más prolongado que el tiempo dedicado al procedimiento, al final ella se fue tranquila y relajada, supongo que exhausta de tanto gritar y llorar, a mi me dejo una pierna adolorida, un dedo lastimado y una ganas tremendas de cortar rabo y oreja…

PD: No apoyo ni me gusta, al contrario me disgusta la tauromaquia.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tsss que mira que ser Dr. Te da la posibilidad de entrenarte en otros campos tales como ninja, tauromaquia y quien sabe que mas... Y la mama de la nenafanta? Recuerdo cuando era chica le tenia un miedo tipo exorcista a las jeringas pero bastaba que mi Sra. Madre me volteara a ver feo ante mi mas minimo movimiento para que in facto me deteniera... Que puedo decir ella daba mas miedo q todo un equipo quirurgico.. jeje

Mar dijo...

Cuántos recuerdos de las salas de urgencias del hospital... mis varias suturas infantiles eran una gloria al día siguiente en el cole.

-¡mira, 5 puntadas!
-esta vez fueron sólo 3 :(
-¿me extrañaron?, pues ya llegué, ¡con todo y yeso!

ohhh... y siempre enamorada de las doctoras... malditas batas blancas, desde peque me han movido.

¿En qué estaba, Doc?... ah, sí... mira, para que no te me estreses, puedo enviar un par de ex torturadores de la KGB, ellos se encargarían de realizar las labores rudas con los moconetes mientras tomas plácidamente una taza de reconfortante café... o puedo enviar vía UPS un video cuyos efectos sedantes domarán a la implacable fiera. Estoy de oferta. (¿me 'alburié' sola?)

Mando beso de capotazo.

Kymer dijo...

Anónimo: La mamá de la Nenefanta no estaba, por eso me di vuelo aunque ahora temo por mi seguridad; porque si de ese tamaño es la nena no quiero imaginar a la madre.

Mar: Por lo menos a usted la llevaron al hospital, a nosotros Ma-Kymer nos dejaba sanar por la gracia de la naturaleza. Con respecto al efecto que provoca la bata blanca tiene razón, lástima que no la puedo usar en la calle pa’ ligar. Y si me manda un par de agentes de la KGB ¿con que me voy a divertir yo? jajajajajaja

Besos ortográficamente corregidos

PD: Habrá que ir pensando en cambiar esa foto, quitarle ese cigarro a la manita y ponerle alguna otra cosita...un plumero, una barra de chocolate, una navaja, una flecha, un lápiz o una zanahoria. :)

Anónimo dijo...

aaaaaahhhhhhhhhh..........


necesito una noviaaaa




q diceez??


atte:

JAAY

Kymer dijo...

Hola Jaay gracias por pasar por aquí, bienvenid@ :)

Anónimo dijo...

Kymer:

La hubieras envuelto como tamalito con una sabana grande, y con dos o tres enfermeras sujetandola,la podrias haber suturado sin tanto problema.
Hasta los adolescentes "pancheros" les hago lo mismo.

Adri

Kymer dijo...

1.Si hago todo eso que dices en que me divertiré yo.

2.Si no me divierto no tendré nada nuevo que contar.

3.Si no tengo nada que contar, no escribiré y entonces no habrá ninguna estupidez entretenida que leer U_U

Un abrazo gigante Adri ¿eres la Adri que creo?

The Gamer dijo...

Me he reido bastante al leer tu post yo se que tu desgracia no es algo chistoso pero no lo puedo evitar. Te pasa cada cosa o la narras tan bien. Generalmente en ese tipo de casos yo uso la tecnica enzimatica (encima del chamaco) claro que con mi peso los dejo quietos.
Saludos.