18 octubre 2010

Mansedumbre para el desayuno


Por estos días estoy ingiriendo una dosis diaria de paciencia, no puedo negarlo me costó trabajo aceptar que necesitaba ayuda, después de todo el pellizcarme la pierna cada vez que entraba en mi fase radioactiva no me estaba resultando muy terapéutico que digamos; me sienta bien andar bajo el embrujo de la farmacología en estado de parsimonia, por lo demás creo que ya me iré acostumbrando al resto de sus efectos secundarios que como toda buena medicina no podría dejar de carecer. Ahora que divago por los caminos de la serenidad me dedico a ser espectadora de los destellos de impaciencia del resto de la perrada.

Gracias a esto pude ser condescendiente con el berrinche de una embarazada que en plena madrugada y tras sentir unos cuantos estirones uterinos, que no llegaban ni a precalentamiento mucho menos a las contracciones uterinas necesarias para el verdadero trabajo de parto, gritaba que el bebe se le iba a salir y demandaba atención medica en calidad de urgente. Después de explorarla descubrí en la trastienda apenas un centímetro de dilatación de los diez reglamentarios para considerar que la puerta está totalmente abierta para la llegada del nuevo inquilino, ante los berridos de la fémina él renacuajo se aferraba a una costilla y entretenido jugaba con el riñón de mamá. Dos días después la cosa termino en cesárea…¿Está de sobra decir que de aquel uno no paso a nada más?

La indulgencia se apodero de mis esta tarde cuando la ansiedad hizo presa de una mujer que se empeñaba en el deseo guajiro de no sentir ni la más mínima molestia a escasos cuatro días de haber sido arrollada por un taxi que avanzaba en reversa unos cuantos centímetros; basto la distracción del conductor y que la ingrata estuviera papando moscas en el sitio equivocado para que le dieran un empujoncito que la hizo besar el suelo y sentir cada célula del cuerpo adolorido retorcerse, no aplique ninguna técnica de la psicología para convencerla que esos síntomas que tanto refería y exageraba al caminar eran en parte normales tras el antecedente de semejante madriza corporal, solo basto una cuerpografía para demostrar la integridad del esqueleto y obtener un suspiro de alivio para el desasosiego de la paciente, ya el exceso de radiación con el que se marcho va por cortesía de la casa.

Y por las maravillas de la medicina mi víscera cardiaca ya no padece taquicardias, mi ulcera gástrica dejo de sangrar y el único que me es siempre fiel en estos tiempos de adversidad y cuadros diarreicos fuera de temporada es mi querido e incomprendido insomnio. Se requiere abrazo forzoso :(

4 comentarios:

tulipan dijo...

Sigues viva? yo ya hubiera muerto

Por lo pronto mando abrazos reconfortantes

Anónimo dijo...

Celebro no haber estudiado medicina, mi paciencia es poca y mi remedio pa todo siempre es un guamazo ;)

Mar dijo...

Paso solo a dejarte un abrazo desde mi cama, un abrazo de cucharita, mi estimada K.

Cuando recupere fuerzas y energia te mandare besos. Disculpa la falta de acentos, desde la cherra me da flojera ponerlos.

Kymer dijo...

Tulipán: Mala hierba nunca muere. Abrazos bien recibidos, mande mas cuando pueda, por mi no escatime ;)

Anónimo: Ante tal antecedente creo que TODOS celebramos que no estudiaras medicina, tu estilo es mas de mafioso que de galeno jajajajaja. Sea usted bienvenid@ a este su mugriento blog.

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Abrazo en cama y de cucharita???? OMG!! Me ha hecho usted la noche, mira que me sentía sola y abandonada en esta guardia –pero solo hasta antes de sentir el cucharazo- .

Mi querida Mar después de la demostración afectuosa al estilo cubierto, usted puede escribir sin acentos, sin espacios y hasta me puede llamar por mi nombre U_U.
Ay no verdad ese no lo sabe aun jajajajaja.

Reciba usted un gran abrazo reciproco y un beso de pilón ;)