04 enero 2011

Antojos...


Hacía un día esplendido, estaba parada en medio de un campo lleno de flores, el sol resplandecía mientras las nubes revoloteaban como dulces de algodón bajo el cielo azul; a lo lejos aparecía la figura de una mujer que a paso firme poco a poco se acercaba regalándome la mejor de sus sonrisas; no estando del todo segura si aquel gesto iba en realidad dirigido a mí, gire a buscar la presencia de alguien más en el fondo, cuando comprobé que estábamos solas en aquel paisaje sin pensarlo dos veces la chica me planto un beso apasionado de esos que cortan las respiración…

Cuando reaccione escuche una voz chillona que decía: “Entonces ¿va a querer el antojo o no?”.

Ya no estaba en aquel paradisiaco lugar besuqueándome con aquella desconocida, ahora estaba en el mostrador de la dulcería del cine comprando palomitas previo al inicio de la función. Una adolescente granienta me insistía que por diez pesos más me incluiría un antojo a mi orden. Me dio vergüenza confesar que lo que se me antojaba era un beso de esos que cortan la respiración y causan mareo por la hipoxia que provocan, así que le conteste…

Kymer: ¿eh? pues deme un Bubulubo

Vendedora: no vendemos bubulubus (con cara de será usted imbécil)

Kymer: En ese caso no se ofrezcan en complacer los antojos de los clientes.

Es el colmo vas al cine y por 10 pesos más te ofrecen los antojos que ellos quieren, puff ya no hay moral U_U

1 comentario:

Anónimo dijo...

hahahaha... I ♥ your post!!