22 marzo 2011

Seguramente tú también me desagradas...



El Maestro Hipócrates


Así que te sientes mal. Desde hace tiempo sabes que estas enferm@ -aquí cada quien imagine lo que tiene, se vale desde una enfermedad de transmisión sexual hasta escabiasis, pasando por hipotiroidismo y/o champiñones en las pesuñas- asumes no postergarlo más y un buen día decides acudir al médico, después de todo ya son nueve meses de incógnitas, rezos y remedios caseros. Has acudido con dos brujos, un chamán, la partera de la colonia y aquello sigue sin mejorar.

Acudes con un médico que te recomendaron en la oficina, veinte minutos después termina la consulta, sales de ahí convencid@ de no volver jamás, no importa si la atención fue buena, el ente que estaba al otro lado del escritorio te resulta más pesado que una vaca en brazos.

La verdad es esa, el 70% de los pacientes pasan de mano en mano hasta dar con un individuo de bata blanca que sea de su completo agrado y les resulte simpático. No importa mucho si estudio medicina en Harvard o en algún curso por correspondencia. Mis propias amigas lo comentan mientras se recomiendan ginecólogos según aspecto o que color de ojos.

¿Alguien se ha preguntado qué pasa cuando es al médico a quien no le cae bien su paciente? ¡Sos-presa! Esa sí que no la esperaban. Y antes de que se saquen el juramento hipocrático de la manga, debo aclararles que en ningún sitio dice nada sobre la obligación del galeno a que le simpatice su paciente -lo revise dos veces en el idioma del texto original, aunque lo mío es más el náhuatl-

Bastante tenemos ya con cargar el secreto profesional para todas partes sin juzgar sus enfermedades de transmisión sexual y parafilias como para todavía tener la obligación de sentir agrado por el individuo. Y a pesar de que seguramente el 50% de ustedes nos desagradan bastante, optamos por dejar nuestras ideas de lado para brindarles la atención que quisiéramos le dedicaran a nuestra familia de encontrarse en una situación similar.

Así pues cuando un medico les resulte antipático y les caiga en la punta del dedo gordo seguramente el sentimiento es reciproco, la diferencia radica en que él te seguirá viendo cuantas veces sea necesario sin importar horario, porque es lo que hay que hacer para vivir. De ahí la idea de que somos mártires de la bata blanca, no por lo que hacemos sino por las personas a las que tenemos que aguantar U_U

Este ha sido otro mito resuelto por su servidora de siempre Kymer y la explicación de porqué nuestro amado Hipócrates sale en todos los bustos con cara de asquito.

PD: Visto que hay bastante materia sobre el tema, me dio para una segunda y muy probable tercera parte, tons esperen secuela….

BlogStar de PacoTilla Tiene razón :O .... Cuanta genialidad hay en esta mujer.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesant su post Dra. jejeje saludo mmm mire q uno se pierd un tiempito y como cambia las cosas x aki :)me alegro x lo de su abejilla <3 !!
saludos desd vzla chau x aki sigo un abrazo..

LaMar dijo...

Amo a mi doc... y ella me ama!!!!

Qué bella nuestra relación sin sexo y con dinero de por medio!


Beso respetuoso, Kym

BlogStar de PacoTilla dijo...

Antonio Banderas se parece a Hipócrates a veces, si uno, entrecierra los ojos un poquito...

Kymer dijo...

Anónimo: Gracias, no se pierda tanto porque al rato se pierde el bautizo de los vástagos jajajaja.

LaMar: Artista anteriormente conocida como Mar, que se cambia el nombre igual o mas que Prince. La abejita no es celosa, beseme sin respeto jajajajaja ok no pues...

Blogstar:Simplemente brillante :)

Juʌи PʌbLø CʌstЄL dijo...

yo siempre les tengo mucho respeto a los doctores... de hecho una vez nada mas me ha caido gordo un doctor y es que se paso de lanza, se burlo de mis parafilias

jajajaja