02 marzo 2011

Verdades a medias...

Si se va a decir una mentira por lo menos debes de sacar un beneficio…

Decir que te dieron un balonazo en el ojo cuando en realidad te golpearon entre tres a la salida de la escuela no beneficia a nadie, muy particularmente si al que le mientes es al médico, pues no es lo mismo la fuerza de un balón a un puño cuyo dueño está bastante enojado contigo porque le bajaste a la novia. He ahí un ejemplo de la necesidad del propósito de la mentira.

Yo podría decir que en todo este tiempo no escribí ninguna nueva entrada porque soy una mujer demasiado ocupada, con una agenda atiborrada de pacientes, reuniones, conferencias y congresos…. ¿Pero, cuál sería el propósito? Encubrir que me la he pasado viendo Glee y jugando videojuegos mientras hago un curso de EKG en línea en donde los maestros hablan un argentino muy pausado y me duermen las neuronas.

La mentira es el arte de torcer la verdad a conveniencia, de manera parcial o total, pero el chiste es torcer algo. Mentir es engañar de manera intencionada y conciente para beneficio o satisfacción del que dice la mentira.

El que miente no siempre tiene el propósito del engaño, a veces mentimos para proteger o disfrazar una verdad demasiado cruel a nuestro juicio, sin embargo la causa no justifica el hecho.

A veces distorsionamos la realidad porque es lo que el otro espera oír, por ejemplo no siempre le digo a un paciente que lo que estoy a punto de hacerle le dolerá, sobre todo cuando es un niño con una herida sangrante y una mamá histérica en su esquina.

Por otro lado hay quienes prefieren escuchar una mentira cuando no están dispuestos a atender una verdad, ejemplo claro de ello son las decenas de pacientes que llegan en mis noches de guardia con un cuadro de ansiedad, se rehúsan a aceptar lo que padecen, casi siempre prefieren creer que es un infarto, un aneurisma o cáncer en el corazón. Se la pasan realizándose estudios cada vez más complejos con resultados siempre negativos. Esas son las primeras víctimas de los charlatanes.

¿Podremos entonces culparles de mentir cuando lo único que están haciendo es satisfacer las necesidades del cliente? Por supuesto que sí, en las relaciones de este tipo siempre existen dos culpables y la responsabilidad debe ser compartida.

Así que no me culpen de mentir cuando diga que no les dolerá nada arrancarles la uña del dedo gordo del pie, que yo solo digo lo que ustedes quieren oír….U_U

5 comentarios:

Anónimo dijo...

me dolio lo de: no escribir nada por estar viendo glee, ahhh nooooo, ese programa nooo... buh doc, bueno algun defecto tenia q tener jejej saludos

Kymer dijo...

Querid@ Anonim@ si te hace sentir mejor también puedo decir que la verdadera razón de mi ausencia se debe a que me metieron al tambo por disque "faltas a la moral"....

Mar dijo...

Mehh... lo del tambo son sólo 24 horas de arresto por esa falta administrativa (dígamelo a mí que ya lo viví con mi marida).

Glee!!!! Súeper bien, un estereotipo gay más a la lista!

Ahora sí, díganos la neta neta: ha invertido tiempo romanceando? han servido de algo los 20 cirios que le encendí?


Saludos, beso y abrazo!

Mar dijo...

por cierto... sólo pasamos 30 minutos encerradas :p

Anónimo dijo...

esta bien si me hace sentir mejor :D es por eso que esas frases de no va a doler, o esto me va a doler mas a mi que a ti NUNCA me las crei.. jejeje saludos