22 abril 2011

Siete días...



Lo aprendido esta semana.

1. Hay personas que desconocen el significado de la palabra NO.

2. Siempre existe alguien que lo resuelve todo mejor que nosotros.

3. Las dosis de cariño administradas con horario, funcionan mejor para algunos pacientes.

4. El amor lencho es amor del bueno siempre y cuando sobreviva una primera crisis llamada…. síndrome premenstrual.

5. Cuando voy conduciendo y me encuentro con un pésimo conductor, ya no grito ni vocifero palabrotas, solo recuerdo a mi Baby-sis al volante....
Y de cómo los demás tienen que soportarlo U_U

6. El miedo es un potro salvaje al que se le tiene que aprender a domar.

7. Estoy bien… puff, aunque podría estar mejor :P

PD: Las vacaciones de pascua son para los débiles y los bebes que necesitan descanso de sus ajetreadas vidas. Está bien solo digo eso porque me tocó trabajar. Que alguien haga favor de enfermarse como se debe, para que mi sacrificio laboral valga la pena.



19 abril 2011

Seguiré sin deshojar la margarita...



A las masas que leen este blog -tres lindas personas- está bien… cuatro; se acaba de agregar uno más después de que utilice el calificativo “lindo”. Como habrán notado -y alguno que otro ha reclamado- ando más acida que de costumbre, quejándome de todo y de todos sin miramientos, la vena graciosa la perdí en una mano de póker el mes pasado. Lo cierto es que he ando media tristona, con episodios maniaco-pachecos por situaciones de diversa índole, que me abstendré de comentar aquí para no dormir a nadie.

Anoche me entretuve escuchando El Santuariu di la fe, di la igleshia universald -léase con acento brasileiro-, fue entonces que reflexione sobre mi realidad, yo aquí me la paso quejándome hasta de lo que no me hace daño cuando existen cientos de personas en peores condiciones que las mías, y muy a pesar de eso todavía se tienen que chutar el viernes de limpia espiritual todos las semanas.

Probablemente mañana ponga en práctica el ‘acentu brasileiru’ para dar consulta, a ver si me alegra el día. Por lo pronto esta semana he logrado un cambio a un nivel más positivo, el mérito para nada fue mío, mi terapeuta cibernética y los consejos de Gamer me ayudaron a salir del bache. Me lo tomare con calma, definiré la meta y lo viviré un día a la vez.

Si lo logro será extraordinario, sino lo hago pues... es probable que me siga quejando, pero esta vez prometo adoptar un acento extranjero para darle algo de variedad al asunto U_U


16 abril 2011

La vida inútil de un medico recién graduado... Capitulo 2


Toda reacción tiene un efecto, todo final un principio, y si me sigo en esta línea filosófica/pacheca no llegare a ningún sitio con este post. Verán… en el mundo existen médicos, existen charlatanes, pero también existe un binomio muy bonito conocido como: Médicos Charlatanes.

Desesperado por la falta de ingresos, se te ocurre hacer algunos ajustes, despides a la señora de la limpieza y le das nuevas obligaciones a tu secretaria, suspendes el contrato de cable e internet. Tienes hambre de dinero, te frustran los resultados, haber pasado todos eso años dedicado a tu carrera y ahora no te brinda los mas mínimos frutos para sobrevivir.

Tu tía Eduviges te da una idea llamada CONTROL DE PESO, te cuenta como sus amigas gastan cientos de pesos en consultas y tratamientos, pero tú no tienes idea de lo que es una dieta siempre te dormías en clase de nutrición; ante tu desesperación por atraer clientela y viéndolo como un negocio bastante redituable te buscas en el libro de farmacología las principales marcas comerciales de medicamentos reductores de peso, bajas un par de dietas de internet, solicitas un recetario especial para la prescripción de medicamentos controlados y pagas para agregarle con letras enormes tu nueva faceta de “adelgaza gordos” a tu marquesina. Repartes folletos en los cruceros, las avenidas y puentes peatonales y las victimas llegan por docenas (lo cual no es difícil tomando en cuenta que vivimos en un país de gente obesa. Estas feliz y te sientes un Dios, por fin lograste tener la sala de espera llena.

El placer de esos días solo te dura seis meses y el vacío nuevamente se apodera nuevamente de tu sala de espera. La mayoría de tus pacientes, incluyéndose tu tía y sus amigas gordas, se han ido en busca de lo imposible, la pastilla mágica que les permita seguir tragando como cerdos y la promesa de que esta los convierta en seres esbeltos.

Con el cambio de rol repentino, de médico general a dietista, ya ni las moscas se pasean por tu consulta, para colmo anuncian con bombo y platillo un Simi-consultorio próximamente, en el supermercado ya tienen médico que regala la consulta en la compra de un kilo de tortillas y un pollo rostizado, los acreedores te acosan y terminas por vender tu medio de transporte para pagar los meses de renta atrasados, andas medio muerto de hambre y sin un peso en la bolsa pero en las reuniones haces alarde que la gente no cabe en tu sale de espera y que hasta estás pensando rentar un local más amplio.

Los meses se convierten en años y al final terminas por pegar balines en las orejas como tratamiento de la obesidad, inyectar rayitos de sol en puntos estratégicos a viejecitos con artrosis, aplicas medicamentos reductores de peso en el brazo como si fueran vacunas -aunque solo se trate de solución fisiológica-, operas apéndices cuando el diagnóstico es una simple infección de vías urinarias, todos los embarazos los terminas en cesáreas electivas porque te dejan más ganancia que un parto, aplicas “células madre” a nivel subdérmico -aunque lo que en realidad estas administrando es un trocito de tocino licuado- y la promesa de curar el cáncer, te inventas brebajes mágicos que lo curan todo, enemas maravillosos de betabel anti envejecimiento, cremas de cebo de cochino anticelulitis…etc., etc., etc.

Hablar sobre este tema es algo muy complejo, pero en pocas palabras, solo se necesita un imbécil con iniciativa, la promesa de algo imposible y un conejillo de indias dispuesto a probar lo que sea. Así que si un día van por la calle y se encuentran un anuncio que promete lo que la ciencia hasta ahora no ha hecho, piénsalo dos veces.

15 abril 2011

La vida inútil de un medico recién graduado...




Y bien… ya terminaste la carrera de medicina, de panzazo y repitiendo materias pero ya tienes un pedazo de cartón con tu foto que te acredita como tal, ademas de licencia para matar incluida con chorro mil números; mismos documentos que tu mama fotocopio y mando laminar en chiquito, ósea tamaño cartera, como si fuera estampita de santo para traer en el bolso y así poder presumir en las reuniones.

En el mundo perfecto que has creado en tu hermosa cabecita, la vida pasa en cámara lenta sin prisas, sin desperfectos, después de todos esos horrorosos días de internado en urgencias y de esas interminables noches en la sala de T.O.C.O. sacando renacuajos por decenas piensas que el universo está listo para premiarte y retribuirte el sacrificio.

Te dan tu carta de liberación del servicio social y una palmada en la espalda si bien te va, cruzas la puerta y te conviertes en medico desempleado con título nuevo bajo el brazo. Decides tomarte un par de días de descanso para gozarla con tus cuates, salir por los antros y emborracharte como vikingo para gritar a los cuatro médicos que ya eres “doitor”. En casa les parece lógico tu proceder y hasta te dan dinero para que despilfarres.

Posterior a tanto goce y descanso presentaras el examen nacional de residencia médicas de especialidad para hacer cirugía de trasplante o neurocirugía espacial que se yo; en tu plan te vas de casa por unos cuatro o seis años más a seguir viviendo a costillas de papá y mamá por unos meses en lo que te dan tu beca, ahora además de tener que seguir manteniéndote y pagando los estudios tienen que pagarte la renta del depa, porque eso de vivir en el hospital te resulta estresante. Tu calidad de vida cada día mejora, eres un medico exitoso, simpático, adorable, el alma de las fiestas, en pocas palabras eres como el Kaliman de la medicina y sin mucho esfuerzo, nada más por ser tú te sale todo a pedir de boca. (Imagínese efecto de disco rayado)

He aquí un poco de realidad…. que para eso está la Dra. Kymer.

Nada más tienes el título en la mano, tu familia se la pasa mandándote a sus conocidos para que les des una consulta gratis. No pasas el examen para hacer una especialidad a la primera, ni a la segunda, menos a la tercera; después de tres años consecutivos de intentarlo sin éxito, en los cuales no trabajas (con el pretexto de que estudiaras hasta que te sangre el cerebro) siguiendo bajo la protección de la chequera de papá, en casa te dan un ultimátum. ¡Ahora tienes que trabajar!... pues temen que lo poco que aprendiste en la universidad se te olvide U_U

Muy a pesar de que eres un holgazán, la familia decide apoyarte y ayudarte a montar un consultorio, que diría la sociedad si te ven trabajando en una carpa ambulante de las del sector salud, desconsolada opina tu madre. Sin tener la menor idea de lo que estás haciendo o lo que te espera, comienzas la travesía de lo que podría ser la peor aventura de tu vida. Ese es el principal problema de las decenas de profesionales que recién egresan, el yo puedo nada más porque estoy bonito y me veo muy chulo con mi trapito puesto.

Intentar montar un consultorio no es nada fácil, la simple ubicación lo dice todo, la consulta médica se rige semejante a los restaurantes, no manejamos estrellas pero si zonas con variación de honorarios a según qué área se esté pisando. Si estas en las afueras de la ciudad, lo ven todo muy limpio y con mucho lujo pensaran que eres caro y nadie entrara; si lo ven muy sencillo en una zona de mucho lujo pensaran que no sabes nada y eres un ser inferior que no merece vivir, mucho menos ponerles un dedo encima y te segregaran hasta quedar exterminado.

Una vez elegida la ubicación existen una serie de requisitos para obtener la licencia sanitaria, registrarse en hacienda, contratos con la empresa del manejo de los residuos peligrosos, el permiso u uso de suelo (como si fueras a buscar petróleo), la aprobación de bomberos y otra sarta de trámites burocráticos, hacer los arreglos necesarios a la estructura del espacio que vas a rentar, decorarlo, contratar una línea telefónica e internet, servicio de cable para que no se enfaden los cientos de pacientes que atenderás diariamente mientras esperan, una lana pal’ cura que te remojara las paredes y otra para la fiesta de inauguración, como si se tratara de la feria del pueblo.

En este caso pasara lo que sucede el 99% de las veces, y es que no se pare nadie a solicitar servicio en semanas. Pasan los meses y tus ingresos son insuficientes para pagar las cuentas. Ahí comienza el trágico descenso hacia la realidad.


PD: Voy a dormir una siesta y regreso a colgar la segunda parte.

12 abril 2011

La vida es así...


Ante lo inexplicable bailemos una cumbia...

Ya tenía dos noches sin dormir como se debe, no es para sorprenderse que casi siempre termino la semana de esa forma. Tal vez fue por eso que me pareció buena idea asistir a una conferencia sobre obesidad al concluir la jornada, para después disfrutar de una cena con alto contenido calórico y dosis gratis de alcohol, cortesía de la empresa que patrocinaba el evento. Pasamos tanta hambre y malos tratos en esos tormentosos años de preparación médica, que no hay galeno en el mundo que se resista a una noche de gorroneada. Si yo les contara la sarta de camarones y canapés que se han desperdiciado en estos eventos, a veces creo que lo que intentan hacer mis colegas en sus platos es una réplica de alguna pirámide, empalman tanta comida en el plato que como mínimo tres camarones cocteleros terminan en el suelo.

Ya en mi hora de salida, trate sin mucho éxito maquillarme las ojeras, me prepare para una charla y una cena en solitario (Gamer canceló su asistencia al evento) guarde el esteto y colgué el disfraz de súper héroe en el perchero, me coloque el abrigo y apague la luz del consultorio, a punto de llegar a la salida me detuvo la recepcionista, la experiencia me ha enseñado que cuando esto sucede no es para nada bueno. En la sala de urgencias un paciente de último momento me esperaba. Estaba más que claro… adiós platica y adiós cena.

Me encontré con un costalito de huesos tendido en la cama con cara de dolor, sus padres tenían cara de angustia, yo solo cara de fastidio reprimido con ojeras de mapache.

La historia del niño pudo haber sido como la de cualquier escuincle inquieto de 10 años de edad que se la pasa trepando todo lo que se le pone a su paso, solo que este se cayó de una terraza y después le golpeo un ladrillo. Espero que les quede claro cuando digo que no solo el universo lo lanzo de la terraza de un segundo piso, ¡oh no!… también lo remato lanzándole un ladrillazo, pieza desprendida del muro que hacía de barandal divisorio entre la tierra firme y el abismo.

Mientras lo exploraba recordé las leyes de Newton, esa que aplica muy bien a los camarones en las pirámides de canapés de mis colegas ó a los niños que trepan terrazas, también recordé a mi tío Eulalio, y sí, mi tío poco tiene que ver en esta historia, pero que puedo hacer si mis neuronas son así de incoherentes cuando están cansadas.

El tío Eulalio siempre llevaba puesta su gorra de capitán, curiosamente nunca trabajo en la marina, no comía mariscos ni le gustaba el pescado, su profesión siempre había sido la de chofer de camiones, vivía en una área semidesértica a las afueras de la ciudad rodeada de rancherías, pero siempre iba a todas partes orgulloso portando su gorra de capitán.

Ahora que lo pienso nunca lo vi sin ella. De niña creía que su intención era asemejarse a Popeye, solo que esta versión no comía espinacas y fumaba cigarro y no pipa.

Para los que les interese saber y para los que no pues también, quien le manda haber caído tan bajo y chutarse lo que escribo, el tío Eulalio murió de un cáncer de laringe y se llevó su gorra de capitán con él. El niño del ladrillo…. Bueno ese trepara bardas en un par de semanas más, muy a pesar del ladrillazo, en ese cuerpo escuálido y desnutrido habitan huesos fuertes, enriquecidos con maseca, coca cola y sabritones, no se rompió nada, nomas puro magullamiento de las carnes y el pellejo. Nótese mi genialidad y eso que el trapo me lo deje en el perchero cuando lo atendi. U_U

Ante tanta incoherencia y verborrea, ¿Alguien tiene alguna teoría que explique mejor el porqué de la gorra de capitán de mi tío Eulalio?

PD: Cruzando los dedos, para ver si me voy de vacaciones.... Quien se apunta?

04 abril 2011

Sencillamente...




La fe mueve montañas, construye puentes y avenidas, a veces tiene la osadía de rellenar alguno que otro bache en nuestro existir. La humanidad recurre a la fe para lograr lo aparentemente imposible, sobrevivir, sobrellevar, manejar, soportar, perdurar y justificar.

La fe se convierte en la materia prima del consuelo, la esperanza, la ilusión y los millones de sueños que no alcanzan la talla de la realidad.

¿Qué es la fe? ¿Fuerza, energía, poder, reacción química, la esencia de lo divino o tan solo una de las tantas inexplicables cosas que ya estaban aquí cuando llegamos?

Por si misma se convirtió en un buen salvavidas, manto de protección, fuente importante de ingresos, motivo de guerras, disputas, traiciones y muertes.

La fe tiene las habilidades de un buen maestro de yoga, puede ser tan flexible y a la vez tan terriblemente engañosa cual el mejor de los actos de magia, a veces tiene sangre de cirquera y nos regala actos de malabarismo increíbles. Armadura de gigantes, adorno arquitectónico, la fe puede ser tan maleable como la plastilina.

A temprana edad la duda llego a mi vida, la fe… bueno esa venia retrasada, tanto que a veces creo que nunca llego. En clase de catecismo aprendí que a dosis toxicas la fe te convierte en mártir, pero si careces de ella no habrá en el mundo cantidad de ave marías que te lleven a ella por más que el instructor de la doctrina te insista y te rocié la cabeza con agua bendita.

Me costó trabajo entender el concepto emocional, curiosamente las palabras más sencillas siempre tienen los significados más complejos… y sin embargo me sigue resultando tan engorrosa como la primera vez que hizo su aparición.