30 septiembre 2012

Sobrecarga,sobrepeso...sobretodo.











Llevo algunas semanas con una pregunta merodeándome la sesera; ¿Me ocurrirá lo mismo a mí también al terminar la residencia? ¿Puede ser que el resultado de tantos años de guardia produzca una especie amnesia? o ¿será parte de algún juramento en sangre como requisito para titularse? 

Estoy tratando de descifrar el por que hay médicos que se comportan constantemente como cretinos, bastardos e imbéciles sin otra cosa que hacer que maltratar al residente. Es justo esta parte es la que me impedía decidirme por la especialidad, ¿a quien es su sano juicio le gusta sufrir?

He tenido que tragarme el ácido de mi furia ya en un par de ocasiones, la rabia del residente se reserva al bolsillo de la bata y algunas veces esa sobre carga puede provocar dolor de espalda; como ya se sabe quien se pone a discutir con un imbécil es probable que termine perdiendo, nadie puede ganarle a un experto en la materia. 

Creo que se olvidan que mi estatus de residente no es un nombramiento permanente, algún día ese niño caprichoso llamado universo nos pondrá en un mismo punto en circunstancias diferentes, para mi regocijo solo puedo decir que no soy un animal piadoso.

Lo cierto es que dejaron de existir los días de la semana, todo gira alrededor de si estoy pre, post o de guardia, no podría mencionar que tema en especifico tengo pendiente de estudiar esta semana, una forma de explicarlo seria, todo lo que se mueva y se refleje dentro de la palabra medicina. 

Tengo ojeras de mapache y una cara de post guardia permanente, una experiencia deliciosa que se paga con la sonrisa de un paciente y un alta hospitalaria.
 

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