21 marzo 2013

Regresando al muro de los lamentos...



Tenía la intención de escribir pero me sentía tan jodidamente jodida que ni al recreo quería salir, perdone usted el léxico, pero no encontré mejor forma de describirlo, tengo días malos y otros terriblemente malos. En los últimos meses me ha llovido sobre mojado, ya se sabe que los médicos no somos buenos pacientes, así que evitemos recomendaciones sobre el tema. Hasta donde se sabe lo mío no es contagioso, genético o inmunológico… ¿ya dije que no es contagioso? 

Y como eso de echar humo al viento se ha puesto muy de moda, ya ve usted que si sale humo blanco a la hora de fumar el porro es que hay calidad, que si es humo es continuo con su respectivo chillido ya viene el camotero, que si sale de la capilla Sixtina entonces hay Papa nuevo…. Visto lo visto el universo no se quiso quedar atrás y me tomo en cuenta –una vez más- y así en plena vía en una tarde fría, termino con lo que le quedaba de motor a mi querido avispón, la cosa termino en grúa y yo me he convertido en una usuaria más del transporte público… como si tener que lidiar con esta pendejada fuera poca cosa, ahora lo tengo que hacer a golpe de calcetín. 

Profesionalmente me va excelentemente bien, sigo trabajando en mi tesis entre que me muero y no lo hago, a ver si alcanzo a terminarla mínimo para dejarla como legado o ya de perdis pa’ mantener la puerta abierta. El trabajo siempre es un buen aliciente, me ayuda a mantenerme ocupada y a dejar de pensar en lo que no debería o para el caso en lo que no me conviene, el problema es que ahora como R2 trabajamos menos, las jornadas son mucho más cortas y las guardias más distanciadas, según mi médico eso es lo que más me conviene en este momento, mas descanso y menos ajetreo, adiós a mi idea de un nuevo empleo. 

Por lo pronto me la he pasado viendo manchas, granos, rochas y toda sarta de porquerías en la piel de los pacientes, ando en el módulo de dermatología y ya veo granos hasta cuando no debería de verlos, ahora que ando en el trasporte público me la paso escaneando a todo el que entre en mi campo visual. Lo único malo es que la consulta me afecta demasiado, me paso el rato rascándome como mono nada más de ver lo que llega.

07 marzo 2013

Claqué...



Después de semanas de encierro viendo como se le expandían los tejidos a cientos de mujeres mientras traían más humanos al mundo, la tortura termino. El año nuevo llego en marzo y con él un nuevo servicio que me permite tener un horario laboral de banquero, el primer año de tortura llego a su fin trayendo consigo nuevos venaditos al bosque, una identificación con nuevo rango me cuelga en el bolsillo, que por cierto me autoriza a cazar venados .

Me acostumbro a las nuevas responsabilidades, lo cierto es que se siente bastante el beneficio. 
No me acostumbro mucho al cambio de compañero de guardia, creo que habla demasiado y me abruma.
Me acostumbro a más días libres y menos noches de guardia. 
No me acostumbro al ácido láctico, ahora que me da tiempo de hacer un poco de ejercicio. Me acostumbro y disfruto mi segundo año de residencia. 
No me acostumbro a todo lo demás, pero al menos lo sigo intentando...

Por lo demás mi Reynalda supero su periodo de hibernación, ahora come todo el día, y hasta chupa las piedras de su acuario. Va creciendo bastante bien, últimamente le ha dado por practicar claqué a las dos de la mañana. Tengo una nueva adquisición en mi pequeño microcosmos, se llama Renata, es pequeña y peluda pero con una personalidad muy dulce, aun esta cachorrita, por ahora duerme, come, mea y caga que da envidia.