22 abril 2013

Salida por resbalón...


Lo tengo bien asumido, esta parte de mí hace mucho que quedo libre de dudas y temores, lo veo tan normal como mis ojos azules –ok, cafés-. Todo comenzó cuando en una de mis tantas idas al médico, mi doctora me comentaba cuanto disfrutaba reírse con mis historias, -no es por presumir pero soy muy buena paciente- después de las preguntas de rigor, el manoseo de la anatomía y repasar el plan de tratamiento, se toma un tiempito para charlar; creo que disfruta demasiado de mis Kymer-aventuras, la señora se ríe que parece que le estuviera haciendo cosquillas. 

Fue en una sesión de esas mientras se secaba las lágrimas de tanto reír, me pregunto: ¿cómo es que con ese sentido del humor tan delicioso que te cargas sigues soltera? 

¿Acaso es necesario que cuente lo que conteste? Sinceramente no lo pensé, tampoco es que me preocupe que lo sepa, es mi médico y ya me ha visto hasta la médula ósea -literal y eso sí que duele- 

Mi respuesta: Todavía no me encuentra la indicada, pero seguro lo hará pronto con tanta pastilla que tengo que tragar ya comienzo a verme fosforescente por las noches…. 

Por milésimas de segundos pude verle la cara de neurona haciendo sinapsis, esa que ponen la mayoría de los amigos que tú piensas que saben porque hasta les presentaste a tu novia en alguna reunión, pero que resulta que no se enteraron por que había mucho ruido y meses después les llamas para contarles que has terminado y te salen con que ellos no tenían ni idea de nada. 

A la siguiente visita muchas malas noticias, el tratamiento ya no estaba funcionando, tanta nausea fue de a gratis, mi organismo estaba dando señales de resistencia ademas de una anemia marca chamuco que explica muy bien mi bajo rendimiento de las últimas semanas, por lo demás mi médico sigue echando carcajadas y ahora hasta me da consejos de ligue. 

La cosa se pone grave cuando tú medico es una señora muy heterosexual de casi sesenta…Seguro que de seguir soletera un día de estos se me aparece algún comando lésbico y me quita el rango, ¿pero que culpa tengo yo de ser un encanto de mujer incomprendido y medio moribunda? Coff…coff… -Efecto de tos de la dama de las Camelias- 

 Acaso mi doctora sabe algo que yo no?




10 abril 2013

Como sacar provecho de la consulta medica...



Pues aquí va, he de confesar que para escribir esta entrada me asesore con varios colegas y todos tenían las mismas quejas los mismos puntos de vista acerca de algunas situaciones en particular. 

Pues bien, ya sobreviviste a la espera, la recepcionista te anuncia que puedes pasar, ahora estas ahí frente al ente con bata blanca que te lleva a recordar como llorabas de niño cada vez que visitabas ese lugar. Pasas a la silla de las confesiones, previo saludo, apapacho y nalgada, -según cada quien se lleve con su médico- y te hacen la pregunta del millón…. 

¿Que lo trae por aquí? ¿Cuál es el motivo de la consulta? ¿En que lo puedo ayudar? 

Las formas de hacerlo son diversas, el objetivo es el mismo, partir de un punto de referencia. Sea claro en la respuesta, tenga prioridades, sabemos que tiene muchas dudas pero no es necesarios expresarlas todas de un jalón, es importante que le permita a su médico llevar un orden, si usted le habla de diez padecimientos a la vez, entonces que no le extrañe que le receten hormonales para regular el ciclo menstrual en lugar del tratamiento para próstata que tanto necesitaba.

Si es la primera vez que visita a este médico es posible que posterior a conocer el motivo de consulta, le haga una serie de preguntas en relación a sus antecedentes personales, heredo-familiares, patológicos etc…etc. 

 - Procure saber a qué es alérgico, de nada sirve que nos diga que unas pastillas rositas y ovaladas le sacan ronchas cada vez que las toma. 

 - Conozca el nombre de sus enfermedades y fechas de diagnóstico o por lo menos de un aproximado en décadas o quinquenios, que usted me diga que es diabético desde hace “un monton” no me sirve de nada, respuesta común: “Uuuhhh no pues soy diabética desde que tuve a mi última hija” ¿Acaso yo le atendí el parto para saber la fecha de nacimiento de su hija?

- Si usted es de los que tiene un historial quirúrgico más largo que la infancia de Heidi y una memoria más mala que la sopa de Ma-Kymer, entonces recomiendo anotar cada procedimiento en orden cronológico o por fecha aproximada, tome en cuenta que si lo operaron de las amígdalas cuando tenía 8 años no es necesario que me refiera tal cual: “Y el 13 de abril de 1980 una amigdalectomia” –Tampoco sea payaso-. 

- A veces existen detalles de padecimientos, resultados de laboratorios o tratamientos que es importante mencionar. Lo mejor que puede hacer para no omitir nada es llevar una libreta personal con todos esos datos anotados, eso agilizará el interrogatorio y usted obtendrá un tiempo de atención mejor invertido. 

- A preguntas concretas respuestas concretas, nada hace perder más el tiempo que ponerse de acuerdo en simples detalles, ejemplo: 

M: ¿En el último mes ha presentado dolor de cabeza? 
P: Pues a veces siento como que me va a dar… 

La pregunta es muy clara, la respuesta es sí o no, si me das un sí, entonces seguiremos a investigar con que frecuencia, intensidad, síntomas acompañantes etc... Imagine todo un intento de interrogatorio con ese tipo de respuestas ambiguas, ¿Verdad que a usted también le darían ganas de ahorcarlo si lo tuviera enfrente? 

- Un detalle que con frecuencia nos topamos es que nadie sabe el nombre de los medicamentos que toma, lo que la mayoría de los paciente ignoran es que en clase de farmacología no se nos enseñó los colores y formas de las grageas y tabletas, contrario a lo que la población piensa, los tres tomos que nos chutamos para aprobar la materia solo hablaban del nombre de la sal y algunas marcas comerciales, en ninguna parte había una fotografía de la píldora que sirviera para identificarla en futuras referencias. Así que cuando usted menciona una pastillita, chiquita y azul, nuestro cerebro solo ve una pastillita chiquita y azul sin nombre u etiqueta. 

- No basta con hacer un intento para aprender los nombres de los medicamentos y terminar pronunciándolos mal, por favor lleva más de 15 años tragándose una pastilla todas las mañanas, y usted sigue diciendo “Jibencamida” en lugar de Gli-ben-cla-mi-da, cada vez que usted pronuncia mal una capsula pierde su capa entérica y a alguien le da una ulcera U_U

- En ocasiones el motivo de consulta es porque el padecimiento no ha mejorado, como buen paciente en lugar de regresar con el que ya lo vio la semana pasada, decide intentar una segunda opinión. Si no sabes o no puedes decirme lo que ya intentaron otros ¿Cómo esperas que yo obre milagros? Recuerda somos médicos, no videntes, es imposible ver el pasado atreves de la oftalmoscopia. 

- Estamos conscientes de lo incomodo que puede resultar para usted que le estén toqueteando la anatomía, tome en cuenta que si a usted le llega el tufo de sus axilas es probable que a nosotros también, acuda bañado y con ropa limpia y aunque no es nuestro menester verle la ropa interior, nos damos cuenta…. de todoooooo!!! 

- Acuda con ropa cómoda y de fácil acceso, a veces no es necesario que se desnude para realizar la exploración, sobre todo si lo que le duele es la rodilla por ejemplo, bastara con subir el pantalón, esto no siempre es posible sobre todo si acude con un pantalón de mezclilla entubado, y podría estar de acuerdo con usted y decir que le queda de muerte, pero eso poco me ayudara para revisarle la rodilla. Entonces es más que claro, a menos que su intención sea ligarme, no acuda en corset por favor. 

 - Es válido hacer todas las preguntas y aclarar las dudas de su padecimiento, cuando usted comienza a indagar sobre los males de su prima lejana en un intento de consulta sin cuerpo presente, solo logra que su médico le pierda el respeto. 

 Espero que esta información les sea de utilidad, recuerde que el mayor beneficiado es usted, nuestra labor es siempre servirle, estos son algunos detalles que seguramente ayudaran a que  aproveche al máximo su próxima visita médica.

04 abril 2013

Sobreviviendo a la sala de espera…



Y en lo que se deciden sacarme el riñón o esperan a que yo lo termine escupiendo, escribo. 

Anoche mientras mi hemisferio cerebral derecho dormía y se recuperaba de la súper guardia, el izquierdo pensaba en esta entrada, al diablo mi reputación, me sincerare un poco, tal vez con algo de suerte me pidan que escriba un libro sobre el tema, tendré gran éxito en las ventas que me haga ganar lo suficiente como para comprar el PS4 :P

He aquí lo que usted no sabía, nadie la había dicho o de plano usted nunca se enferma y por eso no se entera… 

Es mentira lo del juramento hipocrático, nos puede importar un bledo su salud, el ejercicio de la medicina es un negocio como cualquier otro, usted es mi cliente y yo su proveedor de servicio, la relación se convierte en “especial” porque a diferencia del carnicero, la cajera o el mecánico usted me enseña sus carnes y me confiesa algunos de sus secretos más íntimos a cambio de emitir una opinión y unas cuantas recomendaciones a su favor, tan simple como eso, sin drama o encanto, los médicos no somos súper héroes, -aunque el ego sobre saturado nos haya echo levitar como globo con helio en feria de pueblo- Si usted se cura o encuentra alivio a sus males el mérito no será nuestro, seguramente se lo achacara al milagro de un santo o alguna hierva que le recomendó la vecina, sino por el contrario no se alivia es más que claro el medico no sirve.

Para nosotros funciona casi de la misma forma, si usted se alivia es porque somos unas grandes eminencias que merecen cobrar más de honorarios, pero como somos tan buenos y estamos conscientes de los problemas de la economía hacemos un servicio social a la comunidad manteniendo nuestros precios de 8-10 veces por arriba del salario mínimo. Por el contrario sino se cura fue porque no siguió indicaciones, revolvió la medicina con herbolaria y remedios caseros o de plano surtió en el Simi. 

Y antes de ir corriendo a la CONAMED a acusarme de decir la verdad que nadie dice, pero que todos murmuran, haga favor de leer esto, le puede ser de utilidad en su próxima consulta médica. 

Citas y salas de espera. 

Quien opine lo contrario miente, a todos nos gustaría que con nada más anunciarnos se nos condujera a la puerta del consultorio sin tener que pasar por el martirio de la sala de espera.  Dejemos una cosa en claro señores “Pacientes” del latín patĭens (“padecer”, “sufrir”), adjetivo que hace referencia a quien tiene PACIENCIA, si esa capacidad de soportar o padecer algo, de hacer cosas minuciosas o de saber esperar, de eso estoy hablando. -

- Cuando acuda a su cita médica anúnciese con la señorita de recepción, la mujer no es adivina, si usted solo entra y se sienta pensara que es algún acompañante más, tampoco es necesario que le anuncie el motivo de su visita, ella poco puede saber sobre las causas del sarpullido inguinal que lo aqueja, no se mantenga de pie en la recepción queriendo conversar, ella no está ahí para entretenerlo mientras usted espera, tiene cientos de cosas que hacer además de atender el teléfono, permítale trabajar y respete su espacio.

- No se queje, jamás se queje delante de la recepcionista sobre la hora de su cita, que si ya le tocaba, que si le falta mucho por pasar, que usted tenia cita a las 2:30 y ya son las 2:50, lo peor que puede hacer es agotar la paciencia de la recepcionista, hacer esto es tan arriesgado como criticar al cocinero antes de que nos sirva el plato. 

- Una visita médica no es el momento para pasarlo en familia, pida a alguien que cuide de sus hijos en casa mientras usted se atiende, tampoco es un día en el salón así que procure encontrarse con sus amigas en algún café después de su cita. Y si de plano no puede evitar llevar a su(s) Hijo(s), recuerde llevar algún libro de colorear, un juguete y algún bocadillo por si le da hambre; si el suyo es como el 85% de los niños de ahora, entonces cerciórese que la consola portátil de videojuegos este cargada y solo por si acaso échese el cargador al bolso, a la recepcionista no le importara que el chamaco se enchufe en alguna esquina si con eso se mantiene inanimado y en silencio.

 - Si quiere ver cómo le salta la vena a la mujer de recepción, entonces le invito a llevar a sus hijos y dejarlos sueltos como chivos de granja, déjelos corretear por todos lados, que griten mientras van saltando a las piernas de los pacientes que también esperan; solo recuerde que yo le advertí con eso de meterse en la cocina de quien le servirá la sopa, después no se aceptan reclamaciones. Las recepcionistas tienen una memoria similar a la de un elefante, pueden pasar meses para que regreses, incluso años pero jamás olvidan una cara, mucho menos una impresión, una vez que entras en la lista negra de una de ellas ya no hay marcha atrás, por más chocolates y regalitos que les des. Que no te sorprenda que cuando vuelvas a llamar para agendar tu próxima cita te den el peor día en el peor horario. 

- Es de mala educación preguntarle al vecino de a lado el motivo de consulta, si quieres conversar lo puedes hacer, pero evita dar recomendaciones de herbolaria y cosas de chamanes o hablar mal del médico que todos están esperando ver, recuerda que la recepcionista tiene la capacidad de hacer 10 cosas a la vez, cuando a ti te parece que está atendiendo una llamada, en realidad está escribiéndole una carta a su novio mientras chatea con su hermana y sube comentarios a facebook, ordena el pedido de suministros, atiende una llamada para una cita y llama a la florería para ordenar una docena de rosas por encargo de su jefe mientras se le ocurre un poema para escribirle a la tarjeta, pero sobre todo también te pone atención a cada cosa que dices, haces o piensas en hacer.

- Un horario de cita no significa nada, solo reserva un espacio de tiempo en un día de trabajo, para que el medico programe mejor su partido de golf. Que te den una cita con horario, no significa que pasaras exactamente a esa hora o en ese tiempo determinado, en días muy saturados, esos ángeles llamados recepcionistas, nos pueden llegar a agendar un paciente cada 15 minutos, sin embargo a cada quien se le da el tiempo que merece considerando sus necesidades y esto siempre lo retrasa todo. 

- Si por alguna razón acudes sin cita solicitando atención, la cosa funciona así: en el momento en que un citado no llegue o este retrasado entras tú, eso puede ser tan rápido como arrancarse una bandita o tan lento como una carrera de caracoles, tendrás que llevar una doble dosis de paciencia y comprensión, que pagues la entrada no te da derecho a mandar en el juego.

- A menos que exista una contraindicación para ello, procura comer bien antes de tu cita, nada pone de mal humor que tener hambre y esperar y esperar y esperar… 

- Es válido llevar tu ipod o reproductor para escuchar música, pero con un volumen moderado, a nadie más que a ti le interesa escuchar los éxitos de los Ángeles Azules.

- Recuerda que las revistas de los consultorios son dignas de cualquier hemeroteca, todas son tan viejas como la imprenta misma y están más manoseadas que un aguacate en oferta, si eres quisquilloso en la lectura, llévate un buen libro o revista favorita, ponte cómodo y olvídate del lugar en el que estas.

- Y cuando por fin hayas concluido tu viacrucis y estés a punto de retirarte, se amable y agradécele al torso detrás del mostrador regalándole una sonrisa, si seguiste mis recomendaciones es posible que ya seas un cliente VIP sin saberlo. 


 Próximamente como sacar el máximo provecho a la consulta médica….