17 junio 2013

Conquistando a Kymer....



Definitivamente para conquistarme se requiere más que unas palomitas en el cine, no es que sea exigente, pero cuando vienen de un desconocido que pesa más de cien kilos, es para psicoanalizarme y ver qué es lo que estoy haciendo mal, de ser heterosexual y con esos ejemplares llegando a mi puerta... bueno si, seguramente también elegiría andar por la acera de enfrente. Llevo algún tiempo acudiendo al cine sola, cuando se me antoja y a la película que me dé la gana ver, no me agrada mucho, pero prefiero hacerlo a perderme de una buena función. Había tenido mis roses desagradables, como aquel tipo que casi me echa la pierna encima en la función VIP, pero hasta ahora ningún espécimen se me había acercado de esa forma tan directa a quererme ligar en medio de una sala de cine, ante la insistencia no me quedo más que agradecerle y decirle que mi esposo las estabas comprando en la dulcería, la expresión que me regalo fue invaluable, la película un asco. 

No soy mujer de flores, eso que me regalen rosas no es lo mío, son lindas pero no entiendo el detalle, puedo regalarlas sin problema, me encanta hacerlo si eso es lo que inspira a mi pareja y más aún ver las reacciones que provocan; tampoco soy de regalos caros, mas sin embargo me encantan las sorpresas, lo pequeños detalles, mensajes tiernos, hasta una bolsa de gomitas…. Pensándolo bien soy muy fácil, porque con una bolsa de osos de gomita me doy jajajaja. 

Me encanta que me coqueteen, aunque al principio me gusta jugar a la que no me entero de mucho, pero solo para valorar el terreno, después es un no parar… eso me derrite más de lo que estoy dispuesta a admitir. Y al igual que el 50% de la población en general, para mí el estómago también juega un papel importante, es muy atractivo estar con alguien que disfruta de la comida y los sabores tanto como yo, pero verla cocinar… uff eso es una descarga a mis sentidos y ni que decir si es buena cocinera, el detalle de que alguien se preocupe por organizar una cena romántica y cocine solo para ti es equivalente a que me regalen un diamante. 

Últimamente lo estoy intentando, llevo algo cercano a los tres meses preparando algunos platillos, he descubierto que no soy tan mala, puedo seguir una receta al dedillo con resultados favorables, el problema está cuando me surge lo creativa y me da por querer inventar recetas…hace una semanas casi me enveneno yo sola, pero por lo menos atrás quedaron aquellos accidentes catastróficos que solía sufrir cada vez que entraba a la cocina. 

Desde siempre he sido una persona muy visual, así aprendo mejor y en cierta medida también por ahí pueden conquistarme, solo he tenido una novia en mi repertorio de la que puedo decir que se supo aprovechar de todos mis sentidos para atraparme…. nadie como aquella chiquilla del preescolar, -ustedes disculpen pero fui precoz en muchas cosas-. 

Algo que nadie ha hecho por mí es regalarme serenata, a lo más que han llegado es a una canción en la radio de esas pa’ cortar vena en un intento de reconciliación con su rebanada de no me dejes por un lado. Tal vez tanta película de Pedro Infante que miraba con mi abuelo activo algún circuito en mí subconsciente; tampoco lo pongo fácil, esto es algo que nunca he dicho a nadie, supongo que es por eso que nadie ha recurrido a ello. Pero si, lo admito, para conquistarme al máximo una serenata con mariachi con su respectiva dosis de osos de gomitas y me doy entera…… ¡Palomitas a mi…buah!

15 junio 2013

Ante un ataque de pánico...




Confinada en un diminuto espacio, sin poder moverme, seguramente así debe sentirse estar muerta, la camilla es bastante incómoda y ni qué decir de fría, me siento vulnerable, el batín pediátrico que llevo puesto no ayuda mucho que digamos, casi podría apostar que me lo asignaron a propósito. Soy un bulto a medio cubrir con algo de hipotermia, el meteorólogo anatómico, llámese pezón, me anuncia que la cosa esta muy fría. Sé qué no es un buen momento para tener un ataque de pánico en este estado vulnerable, pero por otro parte que mejor oportunidad que esta para echarlo todo a perder; logro reprimirlo con un efecto meramente placebo recordando todas las cosas que tengo por hacer, parece funcionar en apariencia pero después de unos segundos me doy cuenta que las apariencias engañan, el ataque sigue su curso cual misil ruso, me concentro y repaso mi proceder en la jornada, pero eso es más aburrido que misa de domingo y la gente que me mantiene en estado inanimado exige que me mantenga alerta. 

 Pensar en el futuro tampoco es alentador, no ahora, no mientras estoy así. La puerta de mi confinamiento se abre, de reojo distingo la silueta de una mujer, se acerca de mala gana, no pronuncia palabra alguna, toma mi brazo y me talla con una torunda la piel como cuando se desmugra un calcetín percudido para después proceder a darme la primera estocada de las tres que había planeado para mi ese día, un líquido blanco, espeso y desagradable ingresa a mi cuerpo sin pedir permiso, la mujer abandona nuevamente la habitación, la escucho decir algo entre dientes pero no le entiendo. La camilla se mueve demasiado lento, y constantemente me piden sostener la respiración, el techo es demasiado blanco y aburrido, llorar sólo es una solución momentánea, así que me la reservo para las noches de soledad, estoy sudando frío, se me ocurren dos opciones, efectos secundarios al líquido que pasa por la vena o el pánico tocando mi puerta.

La máquina se detiene otra vez, tengo náusea, de nada valieron mis seis horas de ayuno, es difícil saber si veo borroso porque me quitaron los cristales en la entrada y mi astigmatismo se impone siempre. Quiero moverme, quiero vestirme y largarme de ese lugar, me hormiguea la piel para que lo haga, tengo que concentrarme, tengo que pensar en algo… Y para colmo ese maldito zumbido que me hace pensar en abejas con sus aletas revoloteándolo todo… ¿aletas? Sí, eso parecían los genitales de la paciente que valoré la semana pasada, no me juzguen, juro por Chonita que mi recuerdo es meramente científico, por situaciones ajenas al relato me vi en la necesidad de colocarle una sonda vesical, lo que encontré fue solo una variante anatómica como tantas, unos labios menores que sobresalían de los mayores, sin embargo lo que siguió después fue bastante engorroso; vera usted como mujer y amante sincera de las vaginas…digo de las mujeres, gozo de cierto grado de experiencia en esos terrenos, como médico he tenido la ventaja de estudiar la anatomía femenina de forma más compleja, esos terrenos los conozco al dedillo -jumm ya me albureé yo solita-. Tome la sonda con la mano derecha y con la izquierda separe la cortina que asemejaban los labios para colocarla en el orificio uretral, pero ahí no había nada, retome los pasos, busque puntos de referencia, que si el clítoris por aquí y el introito vaginal por acá y aun así nada, y ahí me tienen dando sondados a ciegas y aquellos prominentes labios aleteando a diestra y siniestra, al final no me quedo más que recurrir a la ayuda de un asistente que detuviera el constante aleteo y en un golpe de suerte me encontré con que el rebuscado agujerito se encontraba en el mismo introito vaginal. Al comentarle esto a mi paciente le causó sorpresa, fue entonces que comprendió las razones de sus infecciones de vías urinarias de repetición, la mujer en la vida había sentido curiosidad de tomar un espejo y ver sus genitales, ya no digamos compararlos con alguna imagen anatómica. 

Y pensar que alguna vez considere convertirme en ginecóloga, ya después cuando comprendí que en gran medida aquello consistía en estar sacando renacuajos como conejos en sombrero de mago desistí, me gustan demasiado las mujeres como para echarme la vida a perder, ahora que me mandaron de nuevo a ese servicio lo comprendí mejor, paso las noches tocando mujeres embarazadas y hasta ahora solo una guapa en dos meses, hasta 60 vaginas por noche, salgo con la mano entumecida. Sip, la población se reproduce con enjundia por mi zona. Y como las noches son eternas y tranquila no soy, hasta me ha dado tiempo de iniciar un protocolo de estudio observacional al que he titulado “Vaginas y Personalidad” mi hipótesis es que la vagina de una mujer refleja su apariencia y carácter, es una tarjeta de presentación autentica y sin prejuicios. De seguir con los resultados como hasta ahora pronto tendré una teoría y material de sobra para publicar, eso si sin fotos, pero algo es algo.

La máquina se detiene, se terminó, al ver que sigo sin moverme el hombre detrás del cristal me lo anuncia a través de un micrófono, había encontrado la forma de relajarme e intimidar a mi ataque de pánico para que se desvaneciera en el aire, todo lo que tengo que hacer es pensar en vaginas, tengo hambre….me lleva, ya me albureé otra vez sin querer... pero como no voy a tener hambre si llevo metida una eternidad en la maquinita y con las seis horas de ayuno que ya traía encima es lo más lógico, me desenchufan el brazo, me visto, aún sigo algo mareada y con el brazo adolorido, me muestran las imágenes en el monitor, hago preguntas sobre lo que estoy viendo, las imagines son muy buenas, les pregunto si me la pueden imprimir tamaño postal para enviarlas a los amigos en navidad…. Pero no se distinguen por ser un grupo muy divertido.