23 julio 2014

Esperando a que pase...




Esta soledad que por costumbre me acompaña ha dejado la vanidad de lado, subió varios kilos y cada día pesa más la muy cabrona. Hoy me entregaron el medicamento para acabar con mis males y momentáneamente con lo que llamaba vida. Se acabo abruptamente el ritmo que llevaba, las circunstancias me obligan a frenar y darle vuelta a la página sin haber terminado el párrafo que seguía, ahora solo tengo varias semanas de incapacidad y horas para aburrirme como una ostra. Esta mañana al ver tanta pastilla no sabía si llorar o hacer confeti, podría haber sido peor o tal vez el universo se despisto y esto fue lo que me toco. 

Y para despiste lo que me ocurrió al término de mis vacaciones, confundí las fechas y adiós avión, perdí el vuelo de regreso, termine comprando uno en cierta aerolínea en donde me vieron cara de marquesa y confundieron mi viaje nacional por uno a Europa, como humilde residente opte por la opción más factible a mis circunstancias económicas, por desgracia hacia más escalas que una octogenaria con incontinencia. Más de doce horas de viaje, si leyó usted bien, al parecer la aerolínea te castiga por ser desconsideradamente pobre y lo que es un vuelo de 3 horas lo extienden a medio día para ver si de una buena vez mueres de una trombosis. 

Ya vivido el susto, me quedo algo de estrés postraumático, así que me presente a tiempo para documentar mi maleta y estar puntual en sala de espera, y entonces espere… y espere…. y espere porque el vuelo se retrasó. Entre tanto me entretuve viendo el ir y venir de la gente de un vuelo con destino a Shanghái, obvio que la mayoría de los pasajeros eran orientales, la mayoría sin la documentación adecuada para abordar corrían como cucarachas en quemazón a colocar un sello a una papeleta; ya entrada la madrugada mi vuelo por fin llego, nos colocaron en fila india, pero nadie entendió nada, la señorita solo hablo para que la escucharan las cuatro gentes que tenía adelante, opte por quedarme hasta el final y que el populacho se hiciera bolas. En eso una señora de la edad de mi abuela y acompañada de dos niños pequeños, se me a cerco a preguntarme algo sobre el vuelo, discutía con los niños sobre su necesidad de ir al baño, su exceso de equipaje y su preocupación por no saber qué hacer con ellos. Me pidió de favor que le cuidara el equipaje, recordé las enseñanzas de Ma-Kymer (dos horas antes de llegar al aeropuerto… a estas alturas la mujer no para con sus enseñanzas) 1. No hables con extraños, 2. Cerciórate de la sala y vuelo al que vas, 3. No hables con extraños, 4. No compres café, es vuelo nocturno y no podrás dormir 5. No cuides el equipaje de nadie 6. No mires a las azafatas más de 30 segundos…. Que puedo decir la mujer me conoce las debilidades U_U 

Y así con la tranquilidad que me distingue le di un rotundo No, la señora entro al baño con maletas y niños, ya en el avión nunca la vi abordar, por lo que saque varias teorías, ¿se trataba de una espía y me confundió con la versión femenina de James Bond? o comió alguna porquería en el aeropuerto y termino con una diarrea marca diablo. 

Mi travesía continuo entre berrinches de un niño chillón y los ronquidos del hombre de a lado, varias escalas y cinco horas de espera para trasbordar por fin llegue a la mitad de mi destino, es la mejor parte de los aeropuertos, me gusta ver las bienvenidas, gente que se abraza con el gusto de volverse a encontrar, no he de negar que a pesar del cansancio sentí un poco de envidia, a mí nadie me esperaba… y espero que con este comentario el chofer del taxi no se vaya a ofender pero aunque me atendió de maravilla no es lo mismo. Llegue a la central de camiones y me trepe en lo primero que paso, para futuras referencias eso es mala idea, el camión incluía esencia de axila, sudor de tres días y queso añejo, me resigne pronto, es verdad que no era esencia de lavanda pero de igual manera momentáneamente caí en estado de coma. 

Ya en la central, si…atino usted, nadie me esperaba tampoco, solo que esta vez el chofer del taxi no fue amable. Y por fin llegue a mi choza, sin comer, sin dormir y media apestada…. Casi como una postguardia.

08 julio 2014

1, 2, 3...




A veces creemos que necesitamos tiempo para escapar de nuestra vida, cuando en realidad lo que necesitamos es levantar nuestro gordo trasero y redecorar un poco, quitar el polvo, darle una mano de pintura y tirar todo lo que ya no funciona; si ya sé que es más fácil ir como la llorona lamentándose y causando lastima por el mundo, pero todo tiene un límite. 

Aprender a reconocer que el cambio comienza en cada uno es la parte difícil, hace algunos años yo también creí que fugarse era la solución. Continuamente renegamos de todo y de todos, como si el mundo estuviera en nuestra contra, vivimos enojados, frustrados por el día a día, sin darnos cuenta que la solución ha ido y regresado con nosotros a todas partes. El tiempo para darse cuenta varia a según, sobre todo cuando la gente nace con síndrome de caja fuerte y no hay poder humano que logre abrirla, otras veces el saber que necesitamos un montón de cambios nos abruma y preferimos hacernos que la virgen nos habla, ¿de dónde cree que salió la idea pal’ programa la rosa de Guadalupe?, Oh no…… no fue un milagro U_U sino la satisfacción de una necesidad, darle a otros el poder de venir a arreglarnos la vida y que ello o aquello vea como le hace, pero eso sí que le quede linda. 

Me gusta mi vida, ahora no mucho gracias a esta &;%$# neumonía, pero en general no está mal, ¿podría estar mejor? Claro que sí, siempre se puede estar mejor, pero debemos aprender a guardar el equilibrio, disfrutar el ahora con esmero, mientras se va transformando el mañana. He aprendido a frenarme un poco, no sé si es la edad o el cansancio de tanta estúpida guardia seguida –le apuesto más a lo segundo-. 

Me hizo bien alejarme, salir de mi zona de confort y aparecer en un lugar en donde no conozco a nadie y - afortunadamente para ellos - nadie me conoce a mí. Cierto que me desprendí de las comodidades, no vivo en una cueva más bien una choza pero por lo menos tengo…. No puedo mentir, es una cueva con olor raro, duermo sobre un catre de puro resorte y nada de forrito, debo caminar a todos lados aunque no hay muchos lugares a donde ir y hasta los rayos de sol se sienten diferentes en la piel. 

El silencio y aislamiento de esas primeras semanas fueron semejantes a un proceso de desintoxicación de esos realmente dolorosos, tenía miedo con una buena porción de soledad, odiando cada minuto de mi vida hacia que las horas se sintieran eternas, con el pasar de los días llegaron las rutinas, pero seguía de brazos cruzados quejándome. 

Recuerdo el momento exacto en el que me dije basta…. me dirigía a casa con prisa y de muy mal humor vociferando maldiciones al universo entre dientes, me sentía fastidiada y frustrada, tenía hambre, el cerebro agotado, además de una guardia de 24 horas encima, las personas que se cruzaron conmigo me habrían el paso, de haberme topado con perro rabioso el mordido habría sido el, y de pronto veo a una niña caminar hacia mí con paso firme y decidido, con una enorme sonrisa de esas que te regalan cuando tienen gusto de verte, transparente y desinhibida, me dijo hola con cara de travesura, le correspondí el gesto y me dejo el camino libre. Algo en mí se aclaró, continúe mi recorrido sintiéndome más ligera y con una actitud diferente. 

La lección la obtuve de una niña de 4 años, queremos cambiar nuestro entorno sin cambiar primero nosotros, andamos por la vida de mala gana escupiendo unicornios con la solución guardada en el bolsillo. Ya sé que existen problemas más difíciles y complejos de arreglar, pero si comenzamos por lo aparentemente sencillo nuestra capacidad crecerá para las cosas realmente complejas. Y ya entrada en gastos hasta le ayude con algunas ideas a mi compañera de guardia, logrando cambiarle el mal genio por unos días. 

De seguir así… es decir enferma y agónica, que alguien me haga el favor de reunir la evidencia del milagro y vaya al vaticano a inscribirme en la lista de las canonizaciones. 

 Yo creo que este año no cargo a los peregrinos U_U

03 julio 2014

Neumonia por casualidad...











Así que encendí la computadora y comencé a escribir, entonces la duda se generó, seguir con mis memorias o ya de plano el testamento…

Estoy a unos meses de terminar con tres años de infierno o lo que es lo mismo de residencia, aunque en este momento tengo la incertidumbre de poder llegar a fin de mes. Los últimos cuatro meses he vivido fuera de casa y fuera de mi estado, viviendo la pesadilla del estúpido servicio social, guardias largas y continuas, gente con mocos, infartos, insomnio y ganas de…bueno ustedes entienden. 

Después de una eternidad -16 semanas :P- he vuelto a casa a disfrutar de unas merecidas “vacaciones” y tras dos días de fiebre y molestias respiratorias voy a enterarme que tengo neumonía…ósea…WTF? 

Yo, el medico que les da todo el paracetamol que quieran, la que les autoriza la ingesta de tequila si la presión está en rangos normales, la que no se asusta, no reclama ni recrimina cuando su glucosa está por arriba de los 500 mg en ayunas, la que deja al infartado o al politraumatizado en el área de choque para atenderles la gripa de 7 días de sus hijos…. ¿Y así me pagan POTOSINOS?..... ¿Así? Y no cualquier neumonía….Noooooo, neumonía resistente a tratamiento, neumonía hospitalaria. 

Por otro lado no he hecho nada, si hablo me da tos, si me rio me da tos, si muevo los ojos me da tos…. 

Y como escribir es lo único que no me hace toser, a ver que se me ocurre… Nop, no se me ocurre nada, el moxifloxacino pone a mi cerebro con efecto de cámara lenta y me provoca nausea, tengo que resistir no puedo darme el lujo de vomitar casi 100 pesos y desperdiciar la tableta. Me tiro en la cama, rindiéndome al sufrimiento, me quedo quieta y solo escucho el rugir del motor de una avioneta vieja, extraño y familiar al mismo tiempo, después me doy cuenta que soy yo cada vez que respiro, mi celular emite un pitido y me anuncia que alguien me ha escrito, es la chica de la sonrisa sexy…. 

Si alguna vez han tenido la fortuna de encontrarse con alguien con ese tipo de sonrisa sabrán de lo que hablo, una sonrisa que podría parar una guerra o hacer que te desnudes en dos segundos, lo de los dos segundos ya paso lo de parar la guerra está por verse. Le cuento sobre mis intenciones de escribir algo para el blog y sobre mi bloqueo mental para encontrar el tema, le pido una sugerencia y no tarda en responderme…“escribe sobre la casualidad”….. 

Casualidad de que me pierda en tu sonrisa, casualidad que me encante hacerte cosquillas y que tu cuerpo venga con las raíces nerviosas ubicadas en puntos estratégicos para hacerlo, podría ser. 

Si la casualidad es parte de lo inevitable, entonces resulta inútil poner resistencia. La combinación perfecta de todo o nada justifica el misterio de lo enigmático, la flecha que indica el camino hacia el hecho fortuito. En el momento en que la casualidad aparece se conciben las posibilidades con sus respectivos cientos de alternativas, porque cual es la alternativa para encontrar la posibilidad que justifique la casualidad siendo sinónimos en nuestro diccionario. 

La casualidad se evapora cuando la oportunidad aparece, a veces andamos ciegos o carentes de imaginación para percibirla, pero siempre va adaptándose en forma y apariencia, preparándose para sorprendernos. La casualidad nos conduce a la intención, sembrando la idea de lo que puede ser. 

Porque parar una guerra y quitarme la ropa en dos segundos con esa sonrisa… entonces puede ser casualidad.