24 febrero 2015

Así debe ser…



Estoy lista en un 90%, discurso de ceremonia de graduación terminado, una bata blanca e impoluta para estrenar y un vestido que me queda de muerte. Ayer acompañe a una amiga a comprar lo que le faltaba para la ocasión, ósea todo, llegue a casa pasadas las diez de la noche, eso pasa cuando buscas un color en particular que aún no se ha inventado por el hombre; en fin, fue una tarde de compras muy agradable, ella se probaba cosas y yo esperaba para dar el visto bueno, un centenar de prendas después y ya me sentía como Coco Chanel. 

A media casería de vestido, fue necesario hacer un intermedio para descansar y comer algo, la conversación giro rumbo al evento próximo a celebrar, quien llevaría que cosa y después quien nos acompañaría, me contó que su novio pediría permiso en el trabajo para acompañarla, que la esposa de fulano y la novia de mangano también estarían ahí. El descanso termino y la segunda etapa del maratón continuo, mi amiga no se caracteriza por desvestirse rápido en el probador, así que tuve tiempo de sobra para pensar…. 

Este es uno de los momentos más importantes y significativos de mi carrera, mi trabajo y esfuerzo me llevo a ganar una mención honorifica, daré el discurso final en la ceremonia de graduación, todos los graduados irán acompañados de sus parejas excepto yo, la explicación es sencilla, en tres años y la suma de una vida, la mía por supuesto, no he logrado mantener una relación. Creo que le he puesto empeño y lo he intentado bastantes veces o por lo menos las suficientes como para aprender y ganar un crecimiento emocional, pero aun así sigo sin tener éxito en ese departamento. 

Imagino lo que se debe sentir ver a los ojos de la mujer que amas y dedicarle algo tan significativo. Verla ocupar un espacio en ese gran teatro y ser testigo del reconocimiento de los demás hacia tu trabajo. Te ve subir al estrado y es la única que percibe tu ansiedad, solo ella sabe cuánto odias tener que hablar en público. Comienzas a hablar sintiendo un nudo en el pescuezo, apenas alcanzas a distinguir como respira profundo y te regala un "tu puedes" eso te da el impulso para continuar. Apenas terminas se escuchan los aplausos, pero a ti lo único que te emociona es la delicia de su sonrisa. La ceremonia acaba y ella sigue ahí, te regala un te amo discreto al oído y un beso suave… ese sin duda es el mejor reconocimiento de todos.

Giro porque alguien me llama, mi amiga dice algo del escote, veo lo que lleva puesto y me toma un minuto entender lo que dice, otra vez tomó la talla equivocada, Kymer-Chanel al rescate. Esta mujer tiene el cuerpo raro O_o 

P.D: Te amo y te odio, pero el tiempo lo evapora todo…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Felicidades Doc. :D