28 febrero 2016

Arrancando la bandita...



Escuche que escribir paso de moda, tener un blog era la onda en lo 90’s, pero lo de hoy es plantarse frente a una cámara a decir cuanta guarrada se te ocurra, y para eso yo ya tengo la consulta diaria. Quien me conoce sabrá que para nada soy el epitome de las modas, tal vez se podría decir que soy una mezcla de generaciones antiguas con pinceladas de seres de otro planeta, así que eso de aparecer a cuadro lo dejamos para cuando me gane el Nobel. 

 En estos meses, desde que termine la especialidad y me incorpore a las filas institucionales con su respectiva ración de “burrocracia”, no han sido los mejores meses de mi vida, aunque prefiero pensar que siempre hay alguien que lo puede pasar peor, así que déjenme que la idea me consuele un poco. A mis pacientes les suelo decir que no hay bandita que no duela al desprenderla, lo mejor es quitarla a la primera, en un solo movimiento y sin pensarlo demasiado, y bueno que también se vale gritar. 

 Soy buena para dar consejos, pero soy mejor ignorando mis propias sugerencias. Así que en lugar de arrancar la bandita la deje que se me pegara a la piel y echara raíces. Fueron años de negligencia por mi parte y toda la culpa es mía. Vaya, si que me cuesta hablar de esta parte de mi a pesar de que lo adorne con sarcasmos, esta es la verdad desnuda de una parte de mi. Y a nadie le gusta estar en cueros frente a los extraños, bueno ahora que lo pienso no a todos les incomoda, hay quienes lo ejercen como toda una profesión. 

 ¿Ya se dieron cuenta de lo que estoy haciendo? Efectivamente, prolongando el arranque de la bandita… 

 Mi testarudez siempre se antepuso lo suficiente como para no reconocer que necesitaba ayuda. Lo cierto es que llevaba años estacionada en la base de una montaña nevada, solo era cuestión de tiempo para que el viento soplara en la dirección correcta y aquella avalancha me enterrara viva. Y una tarde cualquiera así sucedió. Alguna vez cuando rondaba los quince años de edad me había ocurrido algo parecido, pero comparado con lo de hace un año, aquello fue una brisa ártica. Después de una lucha infructuosa, comenzaron los indicios de que me encontraba agonizando, la decisión era mía, echar la patadita de ahogado o reconocer que sola no lo lograría. 

 El camino hasta ahí se cuenta fácil, fueron meses de dolor constante, de gritos, lagrimas y berridos, meses de autodestrucción, descubrí en mi sentimientos tan oscuros que no sabia que tenia, mucho menos que existían. Era tal mi descontento que ya ni el trabajo que tanto había disfrutado años atrás tenia sentido, no lograba concentrarme, se me veía cansada con mas ojeras que un mapache trasnochado, ya no reía, ni hacia comentarios sarcásticos graciosos, ya no miraba a las personas de mi alrededor, buscaba el aislamiento, no hablar con nadie. Socializar me provocaba ataques de ansiedad, con los meses hasta despertar me ocasionaba ansiedad, todo siguió de mal en peor y mi exterminio se convirtió en mi misión. 

 Los días los ocupaba en intentar trabajar, las noches eran para llorar y dejar que mi propia oscuridad me robara el oxigeno. Hasta que un buen día no pude ir a trabajar, y a ese le siguieron muchos mas….un mes para ser exacta. 

Creo que la mitad de esos días los pase durmiendo en un estado auto comatoso provocado por el instinto de supervivencia. Cuando por fin desperté fui capaz de pedir ayuda y así me convertí en paciente; le siguió una recuperación llena de análisis mentales, horas de introspección, de ordenar mi vida, de admitir que estas cosas pasan, de sentir algunos efectos secundarios del antidepresivo, de aceptar mis debilidades y encontrar mis fortalezas, de perdonar mis errores, de acceder a los recovecos de mis sentimientos y tomar el control. 

 La vida se convirtió en una misión diferente y todos los días es un nuevo comienzo, un nuevo intento y no pasa nada si me equivoco. Arrancar la bandita duele, pero el dolor no es para siempre….. Y también se vale gritar :P


6 comentarios:

Anónimo dijo...

todavía te hace falta gritas y berrear... se te cayeron Muchas plumas, Doc... SUERTE!

Ana Laura Ayala dijo...

Wooow, me ha dejado sin palabras Doc, la comprendo, se lo que se siente perder todo y tener que empezar de nuevo, ánimo, no pasa nada!!!

--Victoria ** -- dijo...

Y mire que a usted se le da bien escribir, esa es la moda para usted y lo agradecemos. Cambiando de ideas, eso de encontrarse y aceptarse es paso a pasito. Éxito Doc, sabemos que usted puede!!

--Victoria ** -- dijo...

Y mire que a usted se le da bien escribir, esa es la moda para usted y lo agradecemos. Cambiando de ideas, eso de encontrarse y aceptarse es paso a pasito. Éxito Doc, sabemos que usted puede!!

Anónimo dijo...

Nunca dejé de escribir,le es útil como catarsis y aún al paso de los años, a sus fans nos gusta leerla. Es un proceso lento y doloroso pero después de hacer una especialidad y librar la burocracia institucional, todo es posible. Saludos dra

Anónimo dijo...

Bueno Doc. Si le sigue haciendo falta hacer catarsis y seguir liberando, escribanos que le ayudamos a sobre llevar eso. Me sentí bastante identificada, pero la vez que busqué ayuda profesional la psicóloga me ignoró. Se le extraña Dra.